Un fin de semana de música y gastronomía

C. Cortés / I. eiroá

LUGO

10 oct 2011 . Actualizado a las 06:00 h.

1Los chicos de Teléfono rojo, el grupo pop de Viveiro formado por Pelayo Fernández, Iván Vale y Bruno Álvarez, actuaron el sábado en el Teatro Pastor Díaz. Su público disfrutó con las canciones del disco El hombre del tiempo, que acaban de lanzar al mercado de la mano de la discográfica Flor y Nata Récords.

Gira por varias ciudades de España

1La formación recaló en su ciudad tras ofrecer conciertos en Madrid, Oviedo y A Coruña. Su próxima parada es Vigo, a donde llegarán a mediados de mes avalados por el éxito que están alcanzando en la red sus dos singles Lulú y El arquitecto de ideas. El líder del grupo, Pelayo Fernández, declaraba esta misma semana a La Voz de Galicia que han vendido el 70% de lo que sacaron al mercado.

Pénjamo agotó 400 raciones de callos

2La comisión de fiestas del Carmen de Pénjamo, en Viveiro, agotó ayer en un plis plas las 400 raciones de callos que prepararon a fin de recaudar fondos para los festejos. Según explicaron, estaban deliciosos, aunque no se esperaban tanto éxito. Ayer remataron la degustación con música enlatada, pero están pensando en traer música en vivo para la próxima ocasión.

Homenaje al Piloto

3El cementerio de la parroquia chantadina de San Fiz de Asma fue escenario ayer de un homenaje a José Castro Veiga, el último maquis antifranquista. El Piloto murió abatido a tiros por la Guardia Civil el 10 de marzo de 1965, así que todavía faltan seis meses para que llegue el 56 aniversario de su muerte. Pero es que el acto de ayer estaba organizado por Nós-Unidade Popular, la formación política que celebra todos los años por estas fechas su Día da Galiza Combatente y que en esta ocasión decidió dedicarle la conmemoración a la figura de José Castro. A la convocatoria acudieron un centenar de personas, la mayoría llegadas directamente a Chantada en autobús. A las puertas del cementerio celebraron un acto político que incluyó recitados de poesía y discursos, entre ellos el de Quico Martínez López, guerrillero en los años cuarenta y exiliado en Francia hasta la muerte de Franco.