Otro familiar secunda nuestra iniciativa: ya somos cuatroDos hermanas afrontan cuatro años por un altercado con policías en un pub

No queremos que el crimen de O Ceao prescriba y los asesinos anden sueltos

la voz
Lugo / la voz

Ayer cumplí 18 días sin probar bocado. Cada vez estoy más arropada. A la huelga de hambre se incorporaron mi marido y mi amiga Rosalía y ayer por la noche estaba previsto que lo hiciese mi primo Ángel. Somos ya cuatro y en los próximos días vamos a ser más porque creo que tenemos que intensificar nuestra lucha para que no quede impune el asesinato de mi hermana y de Esteban, ocurrido hace 17 años.

Esta primera noche con Suso, mi marido y Rosalía, la pasamos los tres en un mismo vehículo. Pasamos mucha calor. A las cuatro de la mañana no nos quedó más remedio que abrir las ventanas. Tampoco es cuestión de morir asfixiados.

Yo quería que ellos dos se incorporaran a la huelga de manera escalonada, pero no fue posible. Ahora, mis hijos están un poco más tranquilos después de comprobar que también su padre iniciaba la huelga de hambre.

Ayer estuve hablando con Rodrigo, mi hijo mayor y le pedía que se pusiera en el lugar de sus primos, los hijos de Elena. El me respondió que si le pasara a él no saldría adelante porque está acostumbrado a estar conmigo.

Rosalía también lo ha dejado todo para estar conmigo. Tiene mucho mérito porque tiene una niña. Como ven, tengo muy buenos amigos, pero la mayoría no pueden estar aquí conmigo prestándome un apoyo que agradezco profundamente. Por cierto que ayer vinieron a visitarme desde Foz y Ribadeo, Lali y Conchi. Fue exclusivamente para apoyarme. Estuvieron toda la tarde.

Hay, además, los incondicionales que vienen siempre como, por ejemplo mi ahijada, Beli (cuñada de Esteban) y mis tíos de Rábade. Beli sale de trabajar, come un bocadillo y se presenta aquí. Por la tarde sale a las ocho y está hasta la una. ¡Es un gran sacrificio! ¡Eso que es su cuñada!

Yo sigo sin tener ni pizca de hambre. A estos (Suso y Rosalía) el estómago por momentos les hace chiribitas, pero yo les tranquilizo. Son los efectos de no comer los dos primeros días. Ya estoy acostumbrada a conocer lo que ocurre si no comes. Por cierto que se aproxima el San Froilán y, por la apatía y el desinterés oficial, todo indica que aquí estaremos. No sé como llevaré lo del pulpo, ni tampoco lo del ferial. Para empezar, no sé lo que harán con nosotros. Le estamos comiendo sitio al bingo. A lo mejor, hasta nos contratan...

Ayer se presentó una mujer que me dijo que le parecía extraño que hiciésemos esta movilización 17 años después del asesinato. Entiendo su extrañeza. Le expliqué que los primeros años después del asesinato quedamos todos totalmente descolocados. Después te parece que la justicia va a funcionar. Íbamos a preguntar por el caso y nos decían que todo iba bien. Cuando nos dimos cuenta de que no era así, de que nos estaban tomando el pelo, fue cuando optamos por activarnos.

Ahora vamos justos de tiempo. Pronto se cumplirán los 20 años y en ese momento parece que podría quedar todo prescrito. Como la justicia es tan lenta podría ocurrir que con dos diligencias que encargaran ya todo quedaría enterrado y los asesinos campando a sus anchas. No queremos que esto suceda. Por eso reivindicamos, una vez más, que nos den soluciones y que activen la investigación.

Dos hermanas que presuntamente protagonizaron un altercado con policías en un pub de la capital lucense afrontan una petición de cuatro años de cárcel por parte del fiscal. Las imputadas son S.A.C. y T.A.C. Les imputan un delito de atentado y una falta de lesiones. El juicio se celebró ayer, sin embargo ellas no comparecieron.

El percance ocurrió sobre las nueve y media de la mañana del 7 de febrero del pasado año en un pub de la ronda da Muralla. Una de las imputadas agarró por el cuello a la encargada del establecimiento cuando trataba de mantener el orden. Seguidamente le propinó una bofetada después de haber sido expulsada del local, de acuerdo con la versión del fiscal.

La responsable del pub avisó a la policía ante el cariz que tomaban los acontecimientos. Los agentes identificaron a la presunta agresora y también a su hermana. Ambas los increparon y una de ellas comenzó a darle patadas a uno de los agentes al que también intentó morder en una mano. La otra imputada también dio patadas a otro policía.

El abogado de las acusadas, en sus conclusiones, dijo que se debían distinguir los hechos porque consideraba que una de las hermanas no había cometido delito alguno y, por lo tanto, procedía su absolución. En cuanto a la otra, destacó que actuó bajo la influencia de bebidas alcohólicas.

En otro juicio celebrado ayer, A.G.L., aceptó una pena de 40 días de trabajos comunitarios, así como la retirada durante un año y un día del permiso de conducir. Fue localizado por una patrulla de la Guardia Civil conduciendo un turismo por una carretera del municipio de Cospeito bajo los efectos del alcohol. Dio una tasa de 0,75 miligramos por litro de aire espirado.

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