La nueva escultura en Ramón Ferreiro aviva el debate de la memoria histórica


La proyectada instalación en Ramón Ferreiro de un monumento, diseñado por Isaac Díaz Pardo, que recuerde a las víctimas del franquismo aviva en la capital lucense el debate sobre la recuperación de la memoria histórica y cómo ponerla en práctica. Casi en el lugar elegido para dicho escultura, estuvo situada la de Puchades que recordaba a los caídos en la Guerra Civil. A petición de La Voz de Galicia han opinado sobre este asunto el vicerrector del campus de Lugo, Carlos Herrero, y los historiadores Adolfo de Abel Vilela y Ricardo Polín.

Carlos Herrero recuerda que entre las distintas iniciativas que, en el campo de la recuperación de la memoria histórica se barajaron en los últimos años, figuró una del Ayuntamiento para erigir un monumento que recuerde a todos los muertos, a los de un lado y a los de otro, en la Guerra Civil. «Eu creo que hai que recordar a todos os que morreron naquela guerra fratricida». El vicerrector del campus universitario de Lugo es de los que creen que, efectivamente, es necesario recuperar la memoria, no olvidar la historia, pero de la historia forman parte todos los que sufrieron y murieron en aquella contienda.

El historiador Adolfo de Abel Vilela ha dejado clara su opinión en numerosas ocasiones con respecto a lo que significan en las ciudades las piezas que recuerdan determinados momentos históricos. La memoria también se conserva en la piedra de los edificios y de ahí que Abel Vilela esté en contra de que se arranquen escudos de los edificios; «forman parte da arquitectura dunha determinada época».

Abel Vilela lamentó que en su día fuese retirado el monumento, obra de Juan Puchades, que había en la mediana de Ramón Ferreiro, a la altura del Gran Hotel. «É unha obra de mérito», señaló el historiador y debería ubicarse en algún lugar. El artista -recordó- siempre aseguró que era un monumento que recordaba a todos los caídos en la guerra. De hecho, apunta el historiador, el dedicado a los muertos del franquismo estuvo situado en la glorieta Hermanos Pedrosa y no tenía nada que ver con la obra de Puchades.

Por su parte, el también historiador Ricardo Polín señaló que las decisiones, en este tipo de asuntos, «hai que tomalas con relativa cautela». Dijo que ocurre algo parecido a lo que sucede con la toponimia urbana, en la que prima la nomenclatura personalista frente a la tradicional. «Hai que ser comedidos para non caer en excesos partidistas», indicó Polín.

El historiador destacó que «é importante facer visible aquela parte da poboación que foi invisible e mesmo perseguida; hai con eles unha débeda». Apuntó que es conveniente que se efectúen consultas antes de tomar decisiones. Puso como ejemplo el monumento que en Montecubeiro recuerda a las víctimas del franquismo en dicha zona de Castroverde. Opina Polín que fue un acierto recordar a las víctimas, pero considera que quizá era mejorable la forma elegida para hacerlo.

Prudencia municipal

A su vez, en medios del gobierno local prefirieron ayer no comentar este asunto, a la espera de cómo evolucionen los acontecimientos. Esta vino a ser la respuesta cuando se preguntó por la anunciada instalación de un monumento que recuerde en la capital lucense a las víctimas de los dos bandos en contienda en la Guerra Civil. Este fue un compromiso adquirido cuando fue retirado de la avenida de Ramón Ferreiro la obra de Puchades, que aún sigue guardada en un almacén.

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