«Debí ser más ambicioso y egoísta para jugar un año en la NBA»

Al retirarse quiso dedicarse a la bolsa, pero acabó pateándose «más de 150 países» como emisario de la FIBA


Nació en la República Centroafricana, estudió en Houston y en Ferrol se convirtió en símbolo de aquel Oar que disputó la Copa Korac. Al retirarse hace diez años, Anicet Lavodrama (Bangui, 1963) quiso dedicarse a la bolsa -«siempre me fascinó»-, pero siguió como trotamundos del baloncesto. Como relaciones externas de la FIBA, con base en Múnich y luego en Ginebra, pisó más de 150 países, así que bromea con que habla «más de cuatro y menos de doce idiomas». Después fue ojeador de Cleveland Cavaliers. Y ahora trabaja para la empresa de representación U1st, que lleva desde a Andrés Guardado hasta a Kevin Garnett.

-Se retiró en 1998, pero siguió ligado al baloncesto.

-Yo había estudiado Finanzas y Gestión de Empresas en Estados Unidos, con prácticas en Merrill Lynch y Morgan Stanley, así que quería dedicarme a la bolsa, pero...

-Se movió y empezó por lo más alto, la FIBA.

-Fui el director de desarrollo y relaciones internacionales de la FIBA. Era el interlocutor con las federaciones nacionales. Salvo en Estados Unidos, en el resto del mundo el baloncesto no está bien desarrollado. En España hay que mejorar la mayoría de los clubes de la ACB y LEB porque sufren para sobrevivir, como le pasó al Oar. La élite cuesta dinero.

-¿Con qué se queda de esa etapa?

-Conocí 150 países, y gente especial por todo el mundo. Vi el impacto social del baloncesto en la educación de los jóvenes, la creación de riqueza y empleo y la transmisión de unos valores.

-Con esa experiencia, ¿qué cambiaría del baloncesto?

-La gestión y la mentalización. El deporte hoy es ocio e industria. Muchos clubes se llevan hoy como en los setenta: llaman a las instituciones y a cuatro empresarios. Hace falta más: crear un entorno empresarial y fiscal propicio para la inversión.

-Después le llamaron los Cavaliers para seguir jugadores.

-Tenía que ser un cazatalentos en la parte del Caribe, Latinoamérica, África y Europa. Seguí a Daniel Gibson, de la Universidad de Tejas, que fue una de nuestras apuestas en el draft del 2006, por supuesto a Jorge Garbajosa, a Ricky Rubio cuando todavía era una novedad...

-Ahora trabaja para U1st. ¿Qué clase de empresa es?

-Una agencia de representación y márketing. Lleva a Guardado, Rudy Fernández, Kevin Garnett... El objetivo es mejorar la cantera de clientes en fútbol, baloncesto, fórmula 1, vela y golf.

-Nada es como jugar.

-Tienes otras sensaciones. En el despacho trasladas la mentalidad de trabajo de equipo, liderazgo, superación... Pero la cancha es un teatro, en el que eres uno de los actores principales.

-¿Nunca pensó en entrenar?

-Me formé para hacerlo hasta la antigua Primera B. Me gustaría hacerlo en algún momento.

-Llegó a Ferrol en 1985. ¿Nota que pasaron más o menos de veinte años por Galicia?

-La España de entonces tenía muy reciente la época franquista y había mucho desconocimiento del exterior. El país conocía la emigración, pero no la inmigración, y Europa estaba lejos. Hoy hay más contacto. Hace años en Valladolid, un crío dijo al verme «mira un negro», y la madre respondió «no es un negro, es un jugador de baloncesto».

-Ya no era sospechoso.

-Exacto (ríe). Uno de los problemas de hoy es la crisis de identidad política, religiosa y racial, porque se marca la propia contra la ajena. La gente teme a los que no son como ellos.

-¿España es racista?

-Hay que preguntárselo a los blancos. Pero, obviamente, hay un problema. El diálogo entre culturas y civilizaciones es bueno.

-Hay deportistas que quieren irse del campo si les insultan. ¿No premian al agresor?

-Es difícil decidir. Porque así el que insulta logra su objetivo. Debe actuarse de forma colectiva. Los políticos y los medios de comunicación deben ser cuidadosos con el lenguaje y no ligar inseguridad con inmigración. Viví en Alemania y Suiza y vi que los de fuera, los malos, eran los portugueses y españoles.

-¿Sigue ligado a la República Centroafricana?

-Allí nací, viven mis padres... No se puede renegar. Eres de un sitio y luego eliges donde te estableces.

-¿Tuvo una exitosa carrera entre el Oar, el Fórum y el Joventut. ¿Qué le faltó?

-Debí ser algo más egoísta y ambicioso para, siendo joven, jugar un año en la NBA [fue elegido por los Clippers] o en el Madrid, que me quiso dos veces.

-¿Cómo ve el baloncesto en Ferrol, con dos equipos en EBA pero ninguno má arriba?

-Ahora no puede tener un club de élite. Los ferrolanos estamos en un lugar privilegiado. Si trabajásemos juntos, la ciudad estaría mucho mejor. Yo tengo aspiraciones políticas.

-Pero iba de número 8 en IF, que logró tres concejales.

-Pero la política no son solo los cargos. Los ciudadanos participan en la política, y yo quiero.

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