«Dos meses aquí son dos años de vida»

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Testimonio | Kristina, la alegría de un matrimonio lucense

07 jul 2006 . Actualizado a las 07:00 h.

?ristina Luzhkova Yuriezna, de siete años, es la primera vez que sale del país. Vivirá con Víctor González Trincado, Victoria García Vázquez y sus dos hijos, de 29 y de 24 años, durante los dos próximos meses. No es la primera experiencia de este tipo para la familia, que el año pasado tuvo con ellos a Mohamed, un niño saharaui, durante el verano. Victoria vio un reportaje en la televisión de los niños de Chernóbil y no paró hasta conseguir traer a Kristina. «Dos meses de desintoxicación son dos años de vida más», aseguró con convencimiento. Según Victoria, se adaptó enseguida a la familia y es la alegría de la casa. Kristina es una niña tutelada, que vive con su abuela a más de 200 kilómetros de Moscú. Ella tuvo que recurrir a un crédito para poder comprarle a su nieta la ropa que trajo y los regalos para los González-García. La pequeña llegó cargada con caramelos, bombones y una matrioska , (muñeca típica rusa) entre otros presentes. Desvelos de abuela Victoria García asegura que la niña es un encanto y de educación exquisita. El primer día que estuvo con ellos lloraba y no sabían por qué. Tienen a su disposición una traductora las 24 horas del día y consiguieron averiguar que era porque quería ponerse en contacto con su abuela para decirle que había llegado bien. «Hablar con la abuela fue como si se hubiera tomado una pastilla de valium. A partir de ese momento está contenta y feliz con nosotros». Toda la familia trató de comunicar a la abuela que podía estar tranquila que la pequeña se encontraba en buenas manos. Tanto Víctor como Victoria creen que consiguieron el objetivo entre risas y llantos de ambos lados del hilo telefónico. La madre de acogida comenta que tuvo un pequeño malentendido con la niña. Le compró ropa y cuando se la dió noto que Kristina se mostraba ofendida. «Yo creo que afloró el orgullo ruso -comentaba- .Ella traída ropa nueva en su maleta, que le compró la abuela y fue como un toque de atención». Victoria dice que la niña es extremadamente educada y correcta. No pide nada y no coge ninguna cosa, aunque le chispeen los ojos demostrando que le gusta mucho algo, hasta que la invitan a hacerlo. «Me recuerda un poco a la educación que yo recibí», asegura la madre en acogida. La pequeña es totalmente autosuficiente. Se ducha sola y para lo único que pide ayuda es para lavarse el pelo. Le gustan mucho los libros y trajo consigo cuentos en ruso. «Tiene una letra muy cuidadada para su edad -asegura Víctor con orgullo- se nota que está preparada y es muy inteligente». La familia, por ahora, se entiende por señas y con el manual que les entregó Ledicia Cativa con las principales palabras y frases en idioma ruso.