El central, de 18 años, fue uno de los referentes del equipo olívico
06 may 2026 . Actualizado a las 18:54 h.El fútbol de la Ribeira Sacra está de moda. Si bien en los últimos años, la cantera local ha disminuido su aportación al balompié profesional, algunos sí han emergido. Es el caso de Pablo Pérez Freire, que con 18 años acaba de proclamarse campeón de liga con el equipo Juvenil B del Celta.
Y el futbolista, natural de Sober, ha sido uno de los grandes protagonistas del equipo, que ha aventajado al final de la competición en once puntos al eterno rival, el Deportivo. El joven capitán catapultó al conjunto vigués hacia el título.
«Estoy muy contento, porque es mi primer título oficial. Es increíble vivir un momento así. Aunque de pequeño lo había soñado, no me imaginaba que pudiera conseguirlo. Pero con trabajo, constancia, entrega y renunciando a muchas cosas se consigue. El esfuerzo valió la pena», indica Pablo Pérez.
El jugador soberino suma su tercera temporada como futbolista del Real Club Celta. Cumple su segunda temporada como juvenil. Ocupa la posición de central. Se ha convertido en el káiser del conjunto celtista. Y también ha marcado dos goles. «Ha sido una temporada espectacular. Las cosas han salido bien tanto al equipo como a mí. Estoy disfrutando mucho», dice Pérez.
Cuando recibió la oferta del Celta, el deportista local no lo dudó, y con el apoyo de sus padres dio el paso. Está orgulloso de haber tomado la decisión correcta para su carrera deportiva. «Fichar por el Celta fue un sueño hecho realidad. Esta experiencia es para mí un aprendizaje personal y futbolístico. Vivo solo en la residencia del club y eso me ha ayudado a ser independiente. Y estoy en una cantera en la que hay jugadores de mucho talento», señala.
El hecho de que el técnico del primer equipo, Claudio Giráldez, apuesta por los canteranos es un estímulo y una motivación extra para las jóvenes promesas de A Madroa. «Motiva muchísimo, porque sabes que si trabajas y te esfuerzas y tienes talento puede llegar tu oportunidad. Yo compartí residencia con canteranos que ya han debutado como titulares con el primer equipo como es el caso de Ángel Arcos, gran futbolista y excelente persona», asegura.
La consecución del campeonato de liga provocó que tanto Pablo como sus padres hayan recibido numerosas felicitaciones, sobre todo de su municipio. «Sober es territorio celeste, y sí es un orgullo haber recibido tantas felicitaciones. Esto te ayuda también a seguir trabajando», afirma.
Hablar de Pablo Pérez es hacerlo de un futbolista con talento. Se trata de un jugador técnico, constante, comprometido y muy disciplinado. Saca muy bien el balón desde atrás, pero, asegura, que destaca por «lo defensivo».
Su día a día
El día arranca para el joven futbolista soberino a las siete y cuarto de la mañana. A las ocho toma el bus para acudir a Los Sauces, centro en el que cursa 2º de BAC. Termina a las cuatro de la tarde, vuelve a la residencia, y ya lo recoge un autocar para llevarlo al campo de A Madroa. A las siete y media de la tarde acaba de entrenar. Llega la cena, y entre las ocho y media y las once toca estudio. Ahora encara la recta final del curso para luego afrontar las pruebas de acceso a la universidad.
Pablo Pérez no se olvida de sus raíces. Siempre que puede se desplaza a la parroquia soberina de Vilaescura. «Soy muy casero. Como en Sober, en ningún sitio», puntualiza la joven promesa soberina del Real Club Celta, que la próxima campaña afronta su último año como juvenil.
La joven promesa comenzó a jugar al fútbol con 6 años en la parroquia de Vilaescura
Pablo Pérez Freire se incorporó a la disciplina del Real Club Celta el 1 de agosto del año 2023. Esa no fue la primera ocasión en la que el club entonces presidido por Carlos Mouriño se había dirigido a sus padres para ficharlo. Antes ya había mostrado interés, pero Beatriz y Jaime entendieron que entonces todavía era demasiado pequeño para dar el salto.
Fue con 15 años cuando cumplió su sueño de niño. Poco después de estampar su firma por el club vigués se manifestaba así en la Voz de Galicia. «Estoy muy contento por poder fichar por el Celta, algo que cuándo comencé a jugar al fútbol parecía impensable y un sueño. Pero trabajando lo he conseguido, y de verdad estoy feliz», comentaba.
Su contacto con el fútbol, su auténtica pasión, lo tuvo con 6 años. Tras pelotear con sus amigos y en ocasiones solos por Vilaescura y jugar pachangas en Monforte, la joven promesa le pidió a su madre que lo inscribiera en el Calasancio. Lo hizo y se incorporó al club estudiantil, en el que se forjó como futbolista. Fueron seis temporadas.
Salto al Pabellón
Después fichó por el Pabellón, equipo con el que se consagró y en el que se convirtió en uno de sus referentes. Su talento y sus actuaciones no pasaron desapercibidas para los responsables de la cantera del Real Club Celta, que acabaron de concretar su fichaje.
Pablo Pérez tiene un sueño, que comparte con los lectores. «Debutar con el Celta en Balaídos sería lo máximo», dice.