Las pocas terrazas abiertas se llenan en Monforte: «Que ganiña tiñamos»

En esta localidad, la reapertura solo es significativa en el centro y la Compañía

Rodrigo Marrero atiende a unas clientas este viernes en su negocio del paseo de Lugo
Rodrigo Marrero atiende a unas clientas este viernes en su negocio del paseo de Lugo

Monforte / la voz

La mayor parte de los bares, cafeterías y restaurantes de Monforte siguen cerrados. Tal y como se esperaba, el sector ha acogido con frialdad la reapertura a medias autorizada por la Xunta en esta localidad, todavía sujeta a restricciones más duras que la media porque el número de contagios sigue siendo demasiado alto. Otra cosa son los clientes, que se han lanzado a las pocas terrazas abiertas tras cerca de un mes sin poder aprovecharlas.

La reapertura en Monforte no se esperaba masiva porque en el nivel de restricciones todavía vigente en este municipio, igual que en los limítrofes de Sober y A Pobra do Brollón, los establecimientos de hostelería siguen sin poder atender en su interior. Eso ya obliga a seguir cerrados a los que carecen de terraza o apenas tienen espacio para ponerla. En la práctica, esta vuelta a la actividad solo se ha notado en el centro de la ciudad y en la Compañía. En el resto del casco urbano, prácticamente todos los bares y cafeterías seguirán cerrados hasta que la situación de la epidemia en Monforte mejore lo suficiente como para que las autoridades sanitarias les permitan atender clientes en el interior.

Como ya ocurrió en otras reaperturas, la mañana empezó tímida. Había niebla y hacía más frío del que se esperaba, pero en la calle Cardenal abrieron las tres terrazas que queda tras el cierre el año pasado del Da Vinci. La Polar, el Lienzo y la cafetería Cardenal colocaron sus terrazas (con el 50% de las mesas habituales) por primera vez desde el 27 de enero. Tuvieron gente desde primera hora, pero la calle se fue animando a medida que pasaba la mañana. Entre las diez y las doce, la ocupación fue alta.

El triple de gente

«Está vindo tres veces máis xente que estes días», explicaba Roberto Quiroga, el máximo responsable del Lienzo. Igual que La Polar, esta cafetería permaneció abierta durante el últimos mes para despachar consumiciones para llevar. Como en otros negocios, durante esas semanas solo fueron a trabajar los propietarios, Roberto Quiroga y su mujer. Tampoco ahora se han atrevido a sacar al resto de su personal del ERTE. «Con so a metade da terraza non dá para máis», asegura Roberto Quiroga. Ellos van a seguir así, con la cocina a medio gas y una oferta limitada de tapas, al menos hasta que se pueda reabrir el interior del local y con un horario más extenso.

Las terrazas devolvieron vida al tramo peatonal de la calle Cardenal, en la que se vio más gente de lo habitual estas últimas semanas. Lo mismo pasó en la Compañía, la otra zona local de terrazas por excelencia. Solo cuatro de los diez establecimientos de hostelería en activo entre el cruce de Escultor Francisco Moure y la Compañía y el paseo de Lugo aprovecharon en estas últimas semanas la posibilidad de vender consumiciones para llevar. Esas cuatro y dos más pusieron ayer sus terrazas.

Uno fuera del ERTE

Eva Fraiz, de la cafetería La Tertulia, es de las que no llegaron a cerrar. Ella misma estuvo atendiendo su negocio mientras su plantilla estaba en ERTE. Para la reapertura de este viernes recuperó a uno de los camareros. A media mañana su terraza estaba llena. «A verdade -dice ella- é que tivemos bastante actividade tamén estas últimas semanas».

Al lado de La Tertulia está La bodeguita del medio, un local que permaneció completamente cerrado las últimas semanas. «Abrimos hoy -dice su dueño, Rodrigo Marrero- porque la situación es tan crítica que intentamos sacar algo para evitar el cierre total». Quizás porque la clientela más madrugadora se fue a los locales que no habían llegado a cerrar del todo, a él no le fue bien en el primer tramo de la mañana. Entre las nueve y las once no había vendido más que tres cafés. Sin embargo, solo media hora después, ya tenía gente en tres de las cinco mesas de su terraza. En una estaban Ana Pérez y una amiga, muy contentas de haberse podo sentar por fin a tomar algo. «Que ganiña tiñamos -decía Ana Pérez a punto de tomarse su café-, aínda que sexa só para sentar a falar dez minutos».

A donde no ha llegado esta primera reapertura de la tercera ola de la pandemia es al barrio de la Estación. Alrededor de la plaza de la estación de tren resiste desde hace años una zona de bares que en condiciones normales tiene una vida considerable. Ninguno de esos locales abrió ayer. Está por ver si alguno intenta aprovechar el buen tiempo que se anuncia para este fin de semana o si esperan a que las autoridades sanitarias abran un poco más la mano.

Conoce toda nuestra oferta de newsletters

Hemos creado para ti una selección de contenidos para que los recibas cómodamente en tu correo electrónico. Descubre nuestro nuevo servicio.

Votación
3 votos
Comentarios

Las pocas terrazas abiertas se llenan en Monforte: «Que ganiña tiñamos»