monforte / la voz

El soberino Miguel Ángel Rodríguez «Míchel» cumplió uno de sus sueños con tan solo 20 años: debutar con el Club Lemos en Tercera División. Lo hizo a las órdenes de Joel Castro, uno de los técnicos que más influyó en su carrera deportiva, además de Vilachá y de Nacho.

Las cualidades del joven jugador de Sober y su olfato goleador no pasaron desapercibidas para el preparador ourensano, que siguió de cerca sus evoluciones en su etapa como futbolista del Calasancio y del Arenas. «Fíxome moita ilusión fichar polo Lemos, porque era un obxectivo ao que aspiraba daquela calquera rapaz da canteira. E a motivación era maior porque supoñía competir na Terceira. Cando puxen a camiseta no Luis Bodegas puxéronseme os pelos de punta», afirma Míchel.

El delantero soberino tuvo su protagonismo en el equipo, sobre todo durante la primera temporada. Además, estuvo a punto de vivir el ascenso del Lemos a Segunda B. Fue en Cambados en aquella auténtica final, que terminó con victoria de los pontevedreses y con incidentes en los vestuarios. «Por alí, como dixo Cabanelas, vianse navallas e paos. Asustámonos e saímos correndo para o autocar», afirma.

En su etapa lemista coincidió con futbolistas de la talla de Nemesio, Fraga, Pardo, Lolo y Roberto. Otro recuerdo que guarda con cariño fue el partido que el Lemos jugó en el mítico estadio de Santa Isabel, donde fue el jugador más destacado. Así lo recogieron las crónicas de entonces.

Delantero, su posición natural

La posición en la que más cómodo se sintió siempre fue la de delantero, aunque también se prodigó como jugador de banda con Carlos Vivero. En una temporada marcó 33 goles. Fue con el Sober. En el Club Lemos estuvo cinco temporadas, y lo hizo en tres etapas. Aquí jugó en Tercera y en Preferente.

Del Lemos pasó al Sober, el equipo de su pueblo, donde fue uno de los futbolistas más destacados de su historia. «Non foi un paso atrás, senón que se tratou dunha nova experiencia. Era regresar as miñas orixes», dice.

En el equipo de Centeás jugó en Segunda Autonómica y consiguió un ascenso a Primera Autonómica. También disputó una semifinal de copa Diputación contra el Racing Vilalbés, en el que jugaba el exazulgrana Roberto Trashorras. Su aportación fue clave para llegar a una final, que perdieron ante el Foz. «Tiñamos un equipazo e unha afección de dez. Coincidín con Néstor, Torrado e Chus Buján, entre outros», asegura.

Estuvo en el Pontenova, donde coincidió con Seijas y Alberto García, pero el hecho de tener que viajar mucho hizo que abandonara el equipo para fichar por la SD Sarriana, equipo en el que estaban Escalza y Sampayo. Estuvo en el Escairón, al que ayudó a conquistar la permanencia en la Primera Autonómica, y en el Quiroga. También jugó en la SD Chantada. Su último equipo fue el Ferreira. Ahí colgó las botas e inició su carrera de entrenador.

Comenzó a jugar al fútbol en el patio del colegio, y con 12 años fichó por el Calasancio, club en el que estuvo seis temporadas. en su etapa como juvenil disputó varios partidos con el Sober cuando el equipo jugaba la liga por parroquias del municipio. Del Calasancio pasó al Arenas para después ir al Lemos.

Como entrenador promovió la escuela de fútbol de Sober. Después, de la mano de Juan Rodríguez, fichó por el Calasancio. Aquí estuvo 16 campañas. Después pasó por el Lemos, Sober, Ferreira y Escairón. Fue director deportivo del Calasancio y estuvo 12 temporadas en su escuela.

Míchel es un especialista en ascensos. Conquistó cuatro como técnico. Dos a Preferente con el Ferreira y el Escairón, y otros dos con el Calasancio a la División de Honor Cadete y Liga Nacional Juvenil. Tras tres años lejos de los banquillos, este verano fichó por el Incio.

El soberino es un entrenador con una filosofía determinada. «Gústame por xogar ao fútbol e inclínome por combinar, aínda que para iso son necesarios xogadores adecuados. Gústame a verticalidade», indica.

Sigue al Lemos, y le gustaría que volviera a ser el que fue. «O cambio é moi grande. Vexo con preocupación que non saian máis rapaces da canteira. Daquela, os novos queríamos que chegara a hora de adestrar, pero agora falta compromiso porque hai outros intereses», apunta.

Estos últimos meses no han sido fáciles para Míchel, que ha sufrido un problema de salud, pero pronto estará dirigiendo en la banda. «Teño moitas ganas. Agradezo o apoio do Incio e de todos os que me animaron estes meses», concluye.

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Míchel, un emblema del fútbol soberino