Conmoción en Sober por la muerte de un aguardenteiro en O Grove

José Antonio García era miembro del panel de cata de Ribeira Sacra

L. díaz
arousa / monforte / la voz

Si hay un lugar en el que el oficio del augardenteiro ambulante hunde sus raíces con profundidad, es Sober. Del municipio lucense procedía, precisamente, el hombre cuyo cuerpo sin vida fue encontrado en la mañana del lunes en la casa del cura de O Grove. El poteiro cumplía estos días con una tradición antigua, que había heredado de su padre: acudir a destilar a orillas de la ría de Arousa poco después de la vendimia, cuando el bagazo está listo para ceder su mejor esencia.

Fue la mujer que acostumbra a adecentar la vivienda quien halló el cadáver, que se encontraba en el garaje, la estancia en la que acostumbraba a dormir mientras duraba su estadía en el municipio arousano. De momento, no ha trascendido la razón concreta de su muerte, que se sospecha fue por causas naturales. Varias dotaciones de la Guardia Civil se desplazaron hasta el lugar de los hechos nada más trascender el suceso.

El fallecido, cuyo padre también había sido poteiro antes de jubilarse, mantenía la tradición familiar y se desplazaba por estas fechas a la costa para el destilado de los bagazos. José Antonio García Vázquez era además viticultor y en los últimos años había plantado viñedo en la ribera del Cabe dentro del municipio de Sober, al que pertenece su parroquia natal de Bolmente.

Formaba parte asimismo del panel de cata de Ribeira Sacra, que se encarga de evaluar periódicamente los vinos que solicitan la contraetiqueta de la denominación de origen. Licenciado en Química, antes de comenzar a trabajar en Ourense también había sido veedor del consejo regulador en varias vendimias.

La noticia causó una gran conmoción tanto en Sober como en el municipio de Monforte, donde era una persona muy conocida. El fallecido deja mujer y dos hijos. José Antonio, de 42 años, era hijo único y residía en Ourense. Sus padres viven en la casa familiar del lugar de Villoriz, en Bolmente.

La familia del augardenteiro fallecido llevaba treinta años acudiendo a O Grove a destilar

s. gonzález/ L. Díaz/ R. Estévez

José Antonio García tenía 42 años, era de Sober, y en su muerte no se aprecian indicios de violencia

Si existe un rincón en Galicia en el que la tradición de los augardenteiros ambulantes mantiene sus raíces, ese lugar es, sin duda, Sober, donde en las mejores épocas del oficio llegaron a coincidir trescientos poteiros en activo. Del municipio lucense procedía, precisamente, José Antonio García Vázquez, el hombre de 42 años que fue hallado este lunes sin vida en la vivienda del cura de O Grove. José Antonio había recogido de su padre la tradición familiar de acudir a destilar a las Rías Baixas, y hace tres años había tomado su relevo. Cada temporada, después de la vendimia, en el momento en el que los bagazos ofrecen su mejor esencia, los García se trasladaban a orillas del mar de Arousa para ponerse al servicio de quienes deseasen obtener un buen aguardiente. Durante su estancia, era alojado por el párroco y acostumbraba a trabajar y pernoctar en el garaje de la casa, donde fue encontrado por la mujer que realiza las tareas de limpieza.

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