¿Adaptación o cierre? Las piscinas públicas ante el verano de la covid-19

Taboada y Pantón optan por no abrir y Sober veta la entrada a personas foráneas

Este no va a ser un verano normal en las piscinas municipales de la Ribeira Sacra. Las medidas de control del coronavirus exigen adoptar tantas precauciones en este tipo de recintos que algunas ni siquiera van a abrir, al menos por el momento. Otras aplicarán medidas nunca antes vistas, como es la prohibición de acceso a los residentes en otros municipios.

Este método es utilizado en la piscina municipal de Sober, la cual, desde su apertura el pasado miércoles, solamente permite el acceso a personas empadronadas o a familiares de primero y segundo grado de las mismas. Sobre las demás precauciones tomadas, el recinto cuenta con dispensadores de gel, duchas interiores y un túnel higienizante, el que recomiendan usar antes de acceder a los tubos.

Además, las instalaciones próximas a la piscina (el aparcamiento, la tirolina, la pista de pádel y la pista multiusos) están adaptadas de forma que la gente las pueda utilizar sin ocupar un mismo entorno de forma masiva. Hay carteles repartidos por el recinto indicando las medidas higiénicas a los bañistas y la limpieza de la piscina se hará de tres a cuatro veces en el mismo día, dependiendo del aforo.

Control de acceso a las piscinas públicas de Sober
Control de acceso a las piscinas públicas de Sober

Algo similar ocurre en O Saviñao, donde solo los habitantes de la zona tienen acceso a los bonos y a los carnes de socio de la piscina, que se hacen en el Ayuntamiento. Las entradas de día, en cambio, son libres ya que, como cuenta Carlos Armesto, alcalde del municipio, «non hai posibilidade técina de dotar a entrada da piscina cun servizo técnico para comprobar o padrón».

La meta de su apertura era el 1 de julio, puesto que las piscinas ya se encontraban limpias y cloradas de forma correcta. Igualmente, fueron consultados técnicos para medir las instalaciones y fijar un aforo permitido y sostenible. El problema que retrasó el comienzo de la temporada de las piscinas en O Saviñao fue la escasez de socorristas, quedando desierta la primera convocatoria. La búsqueda tuvo que ser ampliada a fuera de la comarca para conseguir dicho personal y, si no existen novedades, el domingo abrirá la piscina.

En Pantón, además de por la situación existente, es dudosa la apertura de la piscina debido a que no contará con un socorrista hasta el día 7 de julio. José Luis Álvarez, alcalde del municipio, cuenta que se comunicó con los habitantes para debatir sobre el tema y sentencia que «de abrir a piscina sería para o pobo e, en principio, non compensa».

Un no rotundo a la apertura del recinto lo da Taboada, que tomó la decisión final a principios de esta semana. Una de las razones por las que optan por la continuación del cierre de la piscina es el «no correr riesgos de que pueda pasar algo», como cuenta Ramiro Moure, alcalde de la zona.

Las piscinas de Quiroga abrieron el 1 de julio y lo hicieron con una jornada de acceso gratuito. Las medidas tomadas principalmente son el parcelamiento del césped, el marcaje de las zonas de entrada y salida y la disposición de geles hidroalcohólicos.

En el caso de Chantada, destaca el control por parte del personal del cumplimiento de las normas de seguridad. En cada piscina estarán como mínimo dos socorristas, vigilando que se cumpla toda la normativa y el aforo máximo de 115 personas. El recinto abrirá, de hacer buen tiempo, este fin de semana.

Protestas y socios bloqueados por las nuevas normas del Club Fluvial

En el Club Fluvial de Monforte el acceso está restringido exclusivamente a socios, ahora no se pueden vender entradas ni facilitar invitaciones a personas externas. Fueron incluidas en el recinto diversas medidas para controlar la distancia de seguridad, el aforo y la higiene, como son la parcelación del terreno mediante estacas y cintas, los carteles que indican cómo deben ser realizados los flujos de entrada y salida o la prohibición del uso de las hamacas, las que se encuentran retiradas para su uso.

Pese a que estas y otras de las normas recientemente implantadas son para garantizar la seguridad, algunos clientes protestan sobre el nuevo funcionamiento del recinto. El cierre de los vestuarios ha provocado reclamaciones por parte de los socios del club pero, en el caso de que estos entornos se abriesen al público, el Club Fluvial debería contratar de tres a cuatro empleados más para conseguir una limpieza que cumpla correctamente con la nueva normativa, lo que, desde la propia empresa, indican que es inviable.

Otra incidencia que tuvo lugar en las instalaciones desde su apertura el pasado 29 de junio es el bloqueo de dos carnes de socio, debido a que las personas titulares de los mismos cometieron infracciones de las normas actuales.

Cámaras de vigilancia

Sin contar estos acontecimientos, el funcionamiento de la nueva normativa y el nuevo equipamiento técnico del Club Fluvial discurre como era previsto. Una de las novedades con las que cuenta el recinto es una cámara de grabación, la cual se encarga de hacer un recuento del número de personas y ayuda a controlar el aforo en cada momento. Los mismos dispositivos permiten también comprobar que los clientes se llevan sus pertenencias y no dejan nada en las instalaciones.

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