Dos mil raciones de rosca y sesenta vinos

Sober se llenó de visitantes con motivo de la celebración de la Feira da Rosca y el Túnel do Viño de Amandi


Con las cosas de comer no se juega. A no ser que aterrices en Sober. La Feira da Rosca se saldó de nuevo con éxito de convocatoria un año más, y con esta ya van veinticuatro ediciones. Moncho y Mar, de Millán, y Teresa, de Bulso, se pasaron la semana pegados al horno para garantizar que todo el mundo disfrutara de este dulce artesano. Y cómo no, la plaza del ayuntamiento acogió el tradicional reparto de rosca con queso que reeditó los codazos entre los más golosos.

La jornada del lunes arrancó con el disparo de bombas de Palenque a las diez y a continuación abrieron los dieciocho puestos de la feria. Sorprendió el regreso del mercado avícola, un clásico que acompaña a la Feira da Rosca. El público pudo ver luego una demostración de forja de hierro en vivo mientras llegaba el momento más esperado de la mañana.

Si hay algo que mueve masas es la palabra gratis. A la una llegó por fin la degustación gratuita de dos mil raciones de rosca con queso. Decenas de bandejas se movieron por la plaza para que ninguno de los visitantes quedara sin probar este rico aperitivo. El grupo folk Airiños de Orbazai fueron los encargados de clausurar la feria.

En una carpa próxima abrió un día más el Túnel do Viño de Amandi. Los que se animaron a hacer la cata pudieron elegir entre sesenta referencias llegados de una treintena de bodegas, entre las que se encontraban rosados y espumosos por primera vez. Hubo además un cortador de jamon de Torre de Núñez para la degustación de productos porcinos.

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