La lluvia, una ayuda providencial en la lucha contra el fuego en Ribas de Sil

RIBAS DE SIL

ALBERTO LÓPEZ

Los chaparrones caídos en la zona por la mañana reducen considerablemente la gravedad de los incendios

07 sep 2021 . Actualizado a las 22:21 h.

«Se tivese chovido onte desta maneira, non o teríamos pasado tan mal como o pasamos esta noite». Así se expresaba hacia la una de la tarde de este martes María Jesús Afonso, vecina de Carballo de Lor —en Quiroga—, una de las localidades que se vieron amenazadas por el incendio que se originó el domingo en Ribas de Sil y que se extendió a este municipio y a de A Pobra do Brollón. Pocos minutos antes había comenzado a caer en la zona una lluvia intensa que prestó una ayuda providencial a los numerosos equipos de extinción que trabajan en los tres municipios.

Para los vecinos de Carballo de Lor la aparición de los chaparrones fue todo un alivio, después de haber pasado buena parte de la noche en vilo con el fuego muy cerca de sus casas. Dos de ellos —de edad avanzada y uno de ellos enfermo— fueron trasladados a un hostal. Los demás permanecieron en el pueblo, siguiendo las recomendaciones de los servicios de extinción. «Algo de medo pasamos, porque estivemos rodeados polo lume por arriba e por abaixo, e aínda por riba a luz cortouse ata as tantas da madrugada», explicaba a este respecto María Jesús Afonso. «Pero por outro lado estivemos seguros porque os bombeiros e os axentes da Garda Civil non se moveron de aquí e traballaron sen parar», añadió.

Antes de caer la lluvia, a lo largo de la mañana, la situación fue muy problemática en las áreas afectadas por el incendio, que parecía aún lejos de ser controlado. En las laderas de los montes de podían verse numerosos fuegos dispersos —de tamaños muy diferentes y en muchos casos situados en lugares inaccesibles— que avanzaban a gran velocidad con la ayuda de los vientos que soplaban en el valle de Sil. Uno de los más espectaculares de estos focos estaba en el monte donde se halla el plegamiento geológico de Castrodares, un lugar destacado del geoparque Montañas do Courel. Por las carreteras circulaban en múltiples direcciones los vehículos de las brigadas forestales, de los servicios medioambientales de la Xunta, de la Unidad Militar de Emergencias y de la Guardia Civil. Al mismo tiempo, la zona era sobrevolada constantemente por aviones de los servicios de extinción de incendios y, algo más tarde, también por helicópteros.