Una ola de piedra del Cuaternario

Entre dos aldeas de Ribas de Sil se puede visitar uno de los pedregales más espectaculares de la Ribeira Sacra


monforte / la voz

A medio camino entre las aldeas de Vilar do Mato y Louxadelas, dentro del término municipal de Ribas de Sil, se encuentra uno de los pedregales de cuarcita más espectaculares del sur de la provincia de Lugo. Los vecinos de la zona lo conocen como Pedriñal do Coído. Situado a orillas del río de As Portas y a unos seiscientos metros de altura, se encuentra orientado al norte y ocupa una superficie aproximada de dos hectáreas. Se extiende ladera abajo a partir de una pared rocosa que forma parte de la misma banda de cuarcita que pasa por las minas de oro romanas de Os Cófaros y O Covallón.

La formación de este pedregal o canchal, compuesto de bloques de tipo periglaciar, se debe a los procesos geomórficos creados por la congelación del agua en las grietas y poros de la roca, que acaba provocando el denominado proceso de la gelifracción. Consiste en la fragmentación de la roca debido a las tensiones y dilataciones internas al congelarse el agua contenida en sus grietas, poros y fracturas.

Los enormes bloques de roca depositados en la ladera de la montaña del Pedriñal do Coido, son producto de la rotura y disgregación de una gran pared rocosa situada en la parte superior de la ladera. Los fríos intensos durante el período Cuaternario y el hielo que se fue acumulando entre las grietas de las rocas, dieron lugar a su disgregación. Los fragmentos generados se fueron acumulando al borde de la montaña y desplazándose ladera abajo por el efecto de la gravedad y los arrastres motivados por la propia inercia de los bloques de mayor volumen, que acabaron en la parte más baja del pedregal.

Un tamaño considerable

Los bloques de cuarcita o clastos de rocas sedimentarias de mayor tamaño tienen unas medidas comprendidas entre 1,5 y 2 metros de largo en su eje mayor. La mayoría son más pequeños pero de todas formas no dejan a ningún observador indiferente porque su tamaño es respetable en todos los casos.

Lo que también llama la atención es una extensa escombrera de piedras de cuarcita de reducido tamaño, está situada a la derecha del pedregal y en el interior de un extenso souto de castaños. Cabe la posibilidad de que sea obra humana y de que en el lugar hubiera una explotación romana que aprovechase el canchal o pedregal para la obtención del oro una vez reducidos los clastos a su mínimo tamaño mediante molinos de impacto o morteros.

Manuel Cao, vecino de San Clodio, recuerda oír contar a las gentes de la zona algunas historias sobre este pedregal. Una de ellas habla de una gran mina de oro romana subterránea que fue construida desde la explotación de O Covallón, a más de un kilómetro de distancia y a mayor altitud, hasta el lugar donde se encuentra el Pedriñal do Coído y que toda la piedra que se encuentra esparcida por la loma del monte corresponde al escombro que se quitó de esa citada mina. Normalmente son leyendas o tradiciones populares que se fueron transmitiendo a lo largo del tiempo entre las gentes del lugar y, como norma general, todo aquello que no tiene una explicación evidente acaba rodeada de mitos o leyendas con altas dosis de fantasía.

Acceso sencillo a través de un camino de prados

Acceder al Pedriñal do Coido no entraña dificultad alguna, ya que se puede llegar fácilmente por una pista de tierra que sale de la carretera que lleva de Vilar do Mato a Louxadelas. Pero en tiempos había un camino que partía de As Portas y que pasaba muy cerca de la parte inferior del pedregal. Después de ahí daba acceso a unos prados situados más abajo, ya en las proximidades del lugar de Vilanova, y continuaba hasta San Clodio, la capitalidad del municipio de Ribas de Sil.

Para llegar es preciso salir de San Clodio por la carretera del alto de A Moá. En el kilómetro dos hay que tomar un desvío a la izquierda hacia Vilar do Mato y Louxadelas. Tras rebasar el desvío para Cima de Vila (en el kilómetro 4,6) y siguiendo por el asfalto dirección Louxadelas cien metros más adelante sale una pista de tierra a la derecha que lleva hasta el pedregal, distante 1,3 kilómetros. A partir de ahí solo queda cruzar el arroyo de As Portas por un tubo de hormigón sobre el cauce y acceder a la parte inferior del pedregal.

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