monforte / la voz

En el municipio de Ribas de Sil se encuentran numerosas explotaciones de oro romanas. Las más conocidas y accesibles son las situadas en la cuenca del Sil -del tipo llamado secundario-, por hallarse en terrenos de orografía menos complicada. Pero otras explotaciones -las de tipo primario- están en lugares más abruptos y de difícil acceso, como las ya conocidas de O Covallón y la recientemente descubierta de Os Cófaros, en la parroquia de Peites. Con posterioridad se localizó la del Burato do Lobo, gracias a las imágenes de cartografía aérea con representación en sombreado publicadas por la Xunta mediante la aplicación Información Xeográfica de Galicia.

Gracias a esta aplicación fue posible detectar tres grandes socavones en una zona agreste próxima a la localidad de Figueiredo. En una primera inspección sobre el terreno fue imposible llegar a este paraje por la dificultad del terreno, pero la visita sirvió para comprobar que en la zona había no una, sino tres explotaciones mineras separadas entre ellas por unos pocos metros.

Una visita posterior -con información sobre dos posibles accesos a las minas proporcionada por vecinos del lugar- fue realizada en colaboración con el profesor jubilado Manuel Cao, vecino de San Clodio y experto en minería romana. En esa ocasión sí fue posible llegar hasta la mina, aunque con algunas dificultades a causa de la fuerte pendiente, y examinar un enorme socavón que los vecinos conocen como Burato do Lobo. Abarca una superficie de más de 8.000 metros cuadrados y tiene una longitud, monte abajo, de unos 150 metros. En su parte más ancha -la superior, ya que tiene forma de cuña-, la excavación mide en torno a 110 metros.

Camino de acceso

El camino que permite visitar la mina del Burato do Lobo arranca de un lugar llamado Cigadoña, a la altura de un reducido núcleo formado por dos viviendas, a unos ochocientos metros de de Figueiredo y a dos kilómetros de Peites. Frente a una de las viviendas arranca una pista de tierra que sube en dirección a O Lago y Alto do Cerengo, pasando por A Coutada. Al cabo de unos cuatrocientos metros aparece una bifurcación. Hay que tomar el camino de la derecha y recorrerlo a lo largo de unos trescientos metros hasta empatar con un cortafuegos. En este mismo punto también sale otro camino a la izquierda que finaliza a unos ochenta metros de la parte inferior de la mina, pero la maleza impide llegar hasta ella.

Hay que seguir ascendiendo por el cortafuegos durante medio kilómetro hasta llegar una reducida meseta o campa conocida por Curral de Bois. De este lugar también sale un antiguo camino -denominado de la misma forma- que llega hasta las dos primeras explotaciones y que en tiempos era utilizado por los vecinos para ir por leña y arbustos para las cuadras. Actualmente también se encuentra cerrado por la maleza en varios tramos.

Seguimos en ascenso por el cortafuegos a lo largo de otros cuatrocientos metros hasta llegar a la altura de un gran madroño fácil de identificar, porque está rodeado de pinos. Luego nos desviamos a la izquierda y bajamos por la ladera unos cincuenta metros para llegar a la cabecera de la mina del Burato do Lobo.

Recorrer el interior del gran socavón resulta complicado a causa de los fuertes desniveles. Hay terrazas que superan los treinta metros de altura, a lo que se suma la presencia de una espesa masa arbórea y de grandes cantidades de escombros esparcidos sobre el terreno. A pocos metros del Burato do Lobo y en cotas superiores hay otras dos explotaciones mineras de dimensiones inferiores. Llegar hasta ellas no fue posible, ya que un antiguo camino que daba acceso a las excavaciones está cerrado por la maleza.

 

Cómo llegar desde quiroga

 Hay que salir por la carretera N-120 hacia Ponferrada. En el kilómetro 10 hay un desvío a a Peites, que está a unos dos kilómetros. Del centro de la aldea hay que seguir por el asfalto hacia Figueiredo. El lugar de Cigadoña está a dos kilómetros

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Burato do Lobo, una visita a una agreste mina romana