Los 13 litros caídos este martes bastaron para provocar nuevos corrimientos de tierra en la carretera que se hundió en abril
25 ago 2026 . Actualizado a las 20:56 h.La lluvia caída este martes provocó importantes arrastres de tierra en la parte de la montaña de Quiroga que ardió en el incendio de hace un año. Estos arrastres amenazan con cortar de nuevo la carretera que une las aldeas de Paradaseca, Paradapiñol, Rugando, Cereixido y Vilarmel. En agosto del 2025, el fuego dejó toda esa zona sin más árboles que los que hay justo en los pueblos, así que a falta de cobertura vegetal las laderas están desprotegidas contra las escorrentías. El pasado mes de abril, otro episodio de lluvia se llevó por delante un tramo de esa carretera.
«Volvemos estar igual». Era a última hora de la tarde del martes el lamento de una de las vecinas afectadas por este problema. Se preparaba para ir en coche hacia Quiroga y tenía que bajar por esa carretera. Esperaba poder llegar, aunque en algunos tramos el agua está pasando por encima de la calzada y hay tierra y rocas que obstaculizan el tráfico. Un vecino que dispone de una paleadora trabajaba en esos momentos para despejar las zonas más complicadas.
Pero no hay alternativa porque no tienen más carretera que esta, que es de titularidad municipal. Es la que el pasado mes de abril tuvo que ser reparada de urgencia después de que las lluvias provocasen torrentes que dejaron destrozos en diferentes puntos del trayecto entre Paradaseca y Vilarmel. El más grave destruyó por completo un tramo de diez metros de calzada en una curva.
El Ayuntamiento de Quiroga la reparó como pudo a la espera de que la Xunta llevase a cabo obras para reforzarla. Pero las lluvias llegaron antes que esas obras, y eso que las de estos días son las primeras medianamente intensas desde el mes de mayo.
Las precipitaciones de este martes no fueron muy abundantes, pero en esta parte de la montaña de Quiroga cayeron con intensidad en algunos momentos. A las ocho de la tarde, la estación meteorológica de Folgoso do Courel había recogido 13 litros por metro cuadrado en las 12 horas previas. No hizo falta más. La vegetación en la zona dista mucho de haberse recuperado del fuego y la tierra sigue sin el agarre necesario como para aguantar lluvias mínimamente fuertes.