monforte / la voz

El llamado Pozo Morto es una gran oquedad excavada en la roca que, según todos los indicios, formó parte de un canal de conducción de agua perteneciente a las minas de oro romanas de Quiroga. Esta red hidráulica, que discurre por la margen derecha del río Soldón, tiene unos seis kilómetros de longitud y abastecía de agua a las explotaciones de Paradaseca y Sequeiros. De este canal se conservan varios tramos tallados en la roca en los lugares de Paradapiñol, Paradaseca y Recopete, además del espectacular túnel de Pena Furada, a medio camino entre las dos primeras de dichas aldeas.

Otros tramos de esta canalización -también tallados en la roca- fueron localizados recientemente a unos setecientos metros de la mina romana de Sequeiros, en un lugar conocido precisamente como Pena Tallada. Se encuentran por encima de la carretera que une la capital municipal con Paradaseca y Soldón. Estas estructuras fueron descubiertas gracias al testimonio de José Villamarín, un vecino de Sequeiros ya fallecido. En ese lugar recordaba haber visto varios tramos del canal y un depósito de grandes dimensiones llamado popularmente por los vecinos Pozo Morto.

Acceder al canal fue tarea fácil -en algunos lugares incluso se aprecian las marcas que dejaron los picos al cortar la roca-, pero para localizar el pozo fue preciso recurrir a un vecino de Paradaseca, gran conocedor de

la zona. Al parecer, la función de este pozo sería la de acumular agua durante los periodos más extremos de estiaje para que no se detuviesen los trabajos de la explotación minera de Sequeiros, en la que que la fuerza hidráulica era utilizada para derruir grandes masas de tierra y piedra, y para lavar los aluviones de los que se extraía el oro.

Agua de un arroyo

Se supone que el agua procedía del arroyo de Os Vales, que discurre a unos cincuenta metros de este lugar. El pozo debió de abastecerse también del canal principal mediante un ramal que corre por encima del Pozo Morto, a solo una decena de metros. De este depósito saldría otro canal que entroncaría unas decenas de metros más adelante con el canal principal, para mantener el aporte de agua necesaria para la mina.

El depósito tiene forma ovalada y sus medidas originales son inciertas, debido a las alteraciones del terreno que produjeron a lo largo del tiempo las labores agrícolas y la repoblación forestal. Su parte inferior está cubierta de tierra y materia vegetal, por lo que no se puede conocer su profundidad mientras no se lleve a cabo una excavación arqueológica. La oquedad, rodeada de paredes de roca de forma semicircular, tiene unos cuatro metros de diámetro en su parte más amplia y unos tres en la parte más estrecha. El muro más alto del pozo supera los cinco metros. La parte opuesta, más baja, no alcanza los dos metros. En el entorno, por otra parte, hay numerosas lajas de pizarra y piedras diseminadas que tal vez formaron parte de unos muros de contención del depósito. En los alrededores también hay abundantes restos de muros de piedra que se corresponderían con antiguos cierres de fincas, aterrazamientos del terreno y construcciones de origen desconocido.

Para llegar al canal minero hay que tomar un camino que arranca a la izquierda de la carretera de Paradaseca y Soldón a unos 150 metros del cruce de este vial con la N-120. Para acceder al Pozo Morto hay que avanzar un poco más por la misma carretera. A unos 450 metros del mencionado cruce con la N-120 aparece a la izquierda del vial un sendero que sube en dirección al antiguo depósito de agua, situado a unos cincuenta metros.

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Pozo Morto, un rastro olvidado de la minería romana en Quiroga