Exhuman en Quiroga los restos de un ferroviario asesinado en 1936

Julio Bella Sierro era natural del Bierzo y vivía en Montefurado, donde su cadáver fue arrojado al cauce del Sil

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La Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica (ARMH) exhumó ayer en el cementerio de la aldea quiroguesa de As Covas los restos de Julio Bello Sierra, un ferroviario asesinado por motivos políticos en 1936. La sepultura fue localizada gracias a una investigación realizada por el historiador Alejandro Rodríguez en los archivos del tribunal militar territorial de Ferrol.

Según la información recogida por la ARMH, Julio Bello era natural de la localidad berciana de Carucedo y estaba casado con Isabel Arias Arias, con la que tenía cuatro hijos de corta edad. Desde muy joven trabajó en la Compañía de los Caminos de Hierro del Norte de España y en 1935 fue destinado a una casilla situada en el kilómetro 320/529 de la línea de Palencia a A Coruña, muy cerca de la localidad de Montefurado, donde residía con su familia.

A pocos metros de su casa

De acuerdo con los datos extraídos del mencionado archivo y con la información facilitada por sus parientes, el 31 de octubre de 1936 se presentaron en el domicilio del ferroviario tres falangistas procedentes de Carracedelo y Toral de los Vados, que lo detuvieron para conducirlo a Quiroga. Pero cuando estaba aún a pocos metros de su casa, su mujer oyó un tiro y se supone que Julio Bello fue arrojado al río inmediatamente después. No se supo nada más de él hasta el 20 de noviembre, cuando el cuerpo apareció en As Covas, más de veinte kilómetros río abajo, donde fue identificado por la Guardia Civil y posteriormente sepultado.

La documentación localizada por Alejandro Rodríguez indicaba que el cuerpo del ferroviario fue inhumado sin féretro e indicaba con precisión el lugar del enterramiento, a unos tres metros de la entrada del cementerio parroquial. Los restos, según la ARMH, muestran «evidentes signos de violencia». La asociación ya denunció el hallazgo en el cuartel de la Guardia Civil de Quiroga.

Poco después de la muerte de Julio Bello, su viuda abandonó Montefurado y regresó a Carucedo, donde ya se encontraba cuando el cuerpo fue recuperado en As Covas. Isabel Arias falleció pocos años después y los hijos del matrimonio emigraron a Argentina, con la excepción de uno que murió hace años en Ponferrada. La mayoría de sus familiares sigue residiendo en el referido país sudamericano, aunque en España vive algún nieto de la pareja. La solicitud de búsqueda y exhumación de los restos fue presentada a la ARMH por una sobrina política de Julio Bello que vive en Ponferrada.

Los trabajos de búsqueda y recuperación de los restos fueron financiados gracias al premio internacional al activismo en derechos humanos Alba Puffin ?que la ARMH recibió en Nueva York el año pasado? y al apoyo del sindicato noruego EL & IT Forbundet. La exhumación fue llevada a cabo por un equipo de voluntarios bajo la dirección del arqueólogo René Pacheco. Según explica Marco González, uno de los miembros de la asociación, esta operación es la penúltima de este tipo que se llevará a cabo este año en la provincia de Lugo. Para el mes próximo está previsto realizar otra exhumación en la parroquia de Torés, en el municipio de As Nogais.

Una fotografía que se conservó pese a haber estado en el río durante veinte días 

Según la documentación conservada en el archivo militar de Ferrol, el cuerpo de Julio Bello pudo ser identificado en su momento gracias a que llevaba encima una cartera con documentos personales, entre los que se encontraba su cédula de identidad y su carné de ferroviario, que incluía una fotografía suya. Sorprendentemente, estos materiales ?que siguen depositados hoy en día en el referido archivo? no se descompusieron a pesar de que el cadáver permaneció unos veinte días en el río.

La ARMH señala que las investigaciones realizadas sobre su vida ?y el testimonio de sus parientes?indican que a Julio Bello no se le conocía ninguna filiación política o sindical. «Pero llama mucho la atención el hecho que viniesen expresamente a buscarlo unos falangistas desde El Bierzo, de donde procedía él», señala Marco González. «De todas maneras, la represión contra los ferroviarios fue muy fuerte en esa época en las provincias de León, Lugo, Palencia y otros muchos lugares», añade. 

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