Polémico cierre temporal de un cementerio en Pantón

La Voz MONFORTE / LA VOZ

PANTÓN

Detalle de la iglesia de la parroquia en la que se originó la polémica
Detalle de la iglesia de la parroquia en la que se originó la polémica CARLOS RUEDA

Los vecinos de Santiago de Castillón no pudieron visitar las tumbas porque el cura puso un candado en la entrada

14 may 2022 . Actualizado a las 18:54 h.

Los vecinos que este fin de semana quisieron visitar las tumbas de sus familiares en el cementerio de San Vicente de Castillón, en Pantón, se encontraron con la entrada cerrada por un candado y un cartel detrás de las rejas. El letrero lo firmaba el párroco y decía que había decidido colocar ese candado «por seguridad» y para evitar que «los ladrones y vándalos sigan atentando contra la integridad del templo». Los que quisiesen entrar, continuaba el texto, tendrían que llamar al teléfono móvil del cura. «Y con gusto se le atenderá para darle acceso. El cartel acababa con una petición de disculpas por las molestas que esta decisión pudiese causar.

La cadena y el candado cerraban tanto la iglesia como el cementerio, porque la entrada es común. En seguida se corrió la voz por la parroquia de que no se podía entrar en el cementerio y hubo quien reaccionó con mucha indignación. Esa indignación saltaba a la vista en los comentarios que algunos vecinos dejaron en las redes sociales. Y también supieron de ella los agentes de la Guardia Civil que se presentaron en la parroquia ante la llamada de un feligrés que quería ir a visitar la tumba de sus familias y se había encontrado la puerta cerrada. Los guardias le explican que ellos no podían hacer nada.

Solución rápida

En cualquier caso, y al margen del tamaño de la indignación, el problema se solucionó enseguida. El cierre, asegura el cura, era solo temporal. Lo puso el sábado porque fue a comprobar qué tal estaba la iglesia y vio que alguien había forzado la cerradura. «Quien quiera que fuese no llegó a entrar, así que tampoco robó nada», precisa el párroco. Era la segunda vez que le pasaba, porque hace unos meses ya le reventaron la cerradura a esta iglesia. Tampoco en aquel momento llegaron a llevarse nada. En todo caso, al cura le pareció que lo más prudente era cerrar el recinto parroquial, porque era fin de semana y hasta el lunes no iba a ir el cerrajero para cambiar la cerradura rota por otra nueva.