Nunca llueve a gusto de todos, salvo de los micólogos

Las lluvias favorecerán la brotación de las setas, todavía escasas en las primeras semanas del otoño


monforte / la voz

Con la salvedad de las lluvias que descargaron coincidiendo con la festividad de San Mateo, septiembre se caracterizó por la ausencia de precipitaciones en la Ribeira Sacra. Para los viticultores, la sequía contribuyó a una de las mejores vendimias que se recuerdan. Los aficionados a la micología, por el contrario, suspiraban por algo más de agua.

Por fin llegó este fin de semana, con la entrada de la primera borrasca del otoño. Pero hubo quien se hizo con buenas cestas de setas incluso en las jornadas previas. Sobre todo de la popular zarrota, o macrolepiota procera, la más conocida y abundante en la zona, que comenzó a salir tímidamente con la llegada del otoño en bosques y zonas frescas.

Las que aparecen en la foto fueron recolectadas en la montaña de O Incio. La irrupción de las lluvias, y la ausencia de heladas, dibujan ahora el escenario ideal para los micólogos. Boletus y níscalos esperan en los bosques.

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