Entre lobos y viejas minas en O Incio

Explotaciones de mineral de hierro, una gran trampa, miradores y manantiales forman la Ruta do Ferro

Un aspecto de la cocina incendiada, en una foto tomada con un móvil por miembros del GES de Monterroso
Un aspecto de la cocina incendiada, en una foto tomada con un móvil por miembros del GES de Monterroso

monforte / la voz

Creado ya hace mucho tiempo, este itinerario de apenas seis kilómetros de longitud sigue siendo uno de los más interesantes del municipio de O Incio. La Ruta do Ferro enlaza varias antiguas minas de hierro en las que no se sabe con certeza cuándo se realizaron las primeras extracciones de mineral. Entre 1957 y 1963, una empresa de capital alemán llevó a cabo una serie de prospecciones para buscar una veta de hierro. La única mina de la Ruta do Ferro donde se realizaron dichos trabajos de prospección fue la de Fonte Barrosa. En ella trabajaban seis personas durante veinticuatro horas, a razón de dos obreros por cada turno.

El inicio de la ruta está en una pista de tierra que arranca a la altura del kilómetro tres de la carretera que une San Pedro con Monteagudo. La primera parada está a unos 350 metros y a la izquierda. Es el roquedal de Pena do Chao, donde están grabados varios petroglifos de tipo cazoleta o coviña y se habilitó un mirador que ofrece unas espectaculares vistas del valle del Incio y de varias aldeas.

Primera explotación

Al cabo de otros doscientos metros, a la derecha, aparece la primera explotación minera, la mina de Avión. Unos cuatrocientos metros más adelante están la mina de A Tinta y otras cuatro explotaciones situadas en su entorno. En este punto y a la izquierda arranca un camino señalizado que lleva a la mina de Fonte Barrosa, situada a unos cincuenta metros. Seguimos avanzando unos setecientos por la pista de tierra hasta llegar a la mina de Couso, a la que se accede por un sendero que aparece a la derecha. A poca distancia de la mina ya a la izquierda está el área recreativa y la fuente de Couso o de San Miguel, de apreciadas aguas ferruginosas.

Otros cincuenta metros más adelante, a la altura del arroyo de Couso, sale a la derecha un sendero que da acceso al foxo de Lobos de Monteagudo y a su mirador, situado en la parte alta de esta singular construcción, a unos cuatrocientos metros. Es una antigua trampa utilizada para controlar la población de esta especie cuando suponía una amenaza para el pastoreo. Por su tipología es de los llamados foxos de paredes convergentes. Dos muros de unos doscientos metros de largo discurren monte abajo hasta confluir en un pozo artificial. El fondo de este pozo estaba cubierto por lajas de pizarra clavadas verticalmente en el suelo para causar el mayor daño posible a los lobos. La estructura de se conserva de forma parcial y se halla a unos 250 metros de distancia. Luego el sendero sigue ascendiendo paralelo a uno de los muros a lo largo de unos 150 metros más, finalizando en las proximidades del mirador. Una vez visitado el foxo de lobos hay que regresar al camino principal y andar unos trescientos metros hasta llegar a la mina de Bouzallo de San Miguel, a la que se accede por un sendero de unos veinte metros.

Pena de San Mamede

El siguiente lugar de interés se encuentra a 1,2 kilómetros, continuando por la pista de tierra, y es la Pena de San Mamede. Un sendero lleva hasta este paraje, situado a unos 150 metros del camino. Sobre este promontorio rocoso se acondicionó un mirador y un área de descanso. Este lugar también es conocido por Pena Escrita, debido que posee un conjunto de petroglifos grabados sobre rocas de pizarra situadas en el mismo mirador. Por debajo de la Pena de San Mamede se pueden ver varias explotaciones mineras que rodean toda la loma del monte y que posiblemente consisten en antiguas labores para la extracción de mineral de hierro.

Continuamos el recorrido hasta el kilómetro cinco de la ruta, en este punto y a la izquierda hay otro roquedal también conocido por Pena Escrita. Aquí se aprecian, aunque muy erosionados, un conjunto de ocho petroglifos del tipo cazoleta, dos incisiones en forma de herradura y una figura antropomorfa apenas visible.

A partir de aquí solo restan unos cuatrocientos metros para llegar al final de la ruta situado en la fuente del antiguo balneario de A Ferrería, un famoso manantial cuyas aguas ferruginoso-arsenicales fueron declaradas de utilidad pública el 15 de enero de 1884 e indicadas para tratar anemias y problemas gástricos, entre otras enfermedades.

Desde a cruz do incio

Hay que salir de la capital municipal por la carretera LU-642 hacia Hospital. A la entrada de esta localidad hay que desviarse por el vial LU-653 hacia A Pobra. En el kilómetro 2,5 hay un desvío para Saa y Monteagudo y 3,8 kilómetros más adelante, a la izquierda del vial, está el inicio de la ruta

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