Adiós a los viejos cedros de Laiosa

Talan por motivos de seguridad dos grandes árboles junto a una iglesia de O Incio


Desde hace muchos años, dos cedros de grandes dimensiones formaban parte del paisaje de la localidad de Laiosa, en el municipio de O Incio. Los árboles, de más de treinta metros de altura, se alzaban en los terrenos del atrio de la iglesia parroquial y llamaban la atención de todos los que llegaban a Laiosa desde el vecino municipio de Bóveda. A partir de ahora no será así, ya que los cedros están siendo talados por iniciativa del obispado lucense ante el riesgo que suponían para la seguridad las personas que visitan la iglesia y el cementerio, así como para los nichos del camposanto.

La medida fue tomada después de que la parroquia y el obispado recibiesen una serie de quejas a causa de varios incidentes producidos por caídas de ramas de estos árboles. Según explica uno de los afectados ?que prefiere no divulgar su identidad? uno de ellos se registró en el 2010, cuando una rama cayó sobre un grupo de nichos del cementerio. Entonces los daños se limitaron a pequeños destrozos en la ornamentación de las tumbas. Pero el pasado octubre cayó en el mismo lugar otra rama de un tamaño considerablemente mayor y los daños fueron más serios. Cinco dueños de nichos reclamaron una indemnización que está siendo negociada con la compañía de seguros que sirve a la diócesis. «Todavía falta por comprobar si está afectada la estructura de la construcción que alberga los nichos», dice el mencionado propietario.

Esta misma persona, por otro lado, señala que resultó herida en dos ocasiones por caídas de ramas cuando visitaba el cementerio. La primera vez los daños fueron leves. «Pero en diciembre me cayó otra rama en la cabeza y sufrí un esguince de cuello por el que aún sigo llevando un collarín ortopédico», añade.

Vecinos descontentos

La tala de los cedros de Laiosa, una operación compleja debido a la gran altura de los árboles, está siendo llevada a cabo por una empresa especializada que contrató el obispado. La medida no ha sido del agrado de algunos vecinos. «Os cedros non están catalogados como árbores senlleiras, pero non hai dúbida de que son exemplares moi singulares e ademais teñen moito valor para esta parroquia porque levan moitos anos formando parte das nosas vidas», dice uno de ellos. «Non nego que supuxesen un problema de seguridade, pero creo que se podía ter estudado algunha outra solución e polos menos podían ter consultado o parecer dos veciños antes de tomar unha medida tan drástica», agrega.

Por su parte, el dueño de uno los nichos dañados que resultó herido por la caída de una rama considera que la medida era necesaria. «A mí los árboles me parecen preciosos y es una pena tener que quitarlos, pero en el estado en que se encuentran y en un lugar como ese suponen un peligro muy serio», afirma.

La antigüedad de los cedros del cementerio de Laiosa no parece fácil de precisar, pero algunos vecinos creen que pudieron ser plantados aproximadamente entre 1935 y 1940. 

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