La iglesia de las cinco calaveras

Francisco Albo
fRANCISCO ALBO MONFORTE / LA VOZ

O INCIO

ROI FERNÁNDEZ

Cráneos de antiguos monjes empotrados en un muro adornan el atrio del templo de San Salvador do Val do Mao, en el municipio lucense de O Incio

03 feb 2016 . Actualizado a las 05:00 h.

La iglesia de San Salvador de Val do Mao, en el municipio de O Incio, destaca por su singular arquitectura. Al igual que otros dos templos de la misma zona -Santa María y San Romao-, está totalmente rodeada por un atrio protegido por un muro exterior y un tejado a un agua que forma una especie de claustro o deambulatorio. Pero la iglesia posee otra peculiaridad que no comparten las otras. En el muro de este atrio cerrado, frente al ábside, están embutidos cinco cráneos humanos. Esta macabra particularidad es más o menos conocida en los municipios del sur lucense, pero ignorada en el resto de Galicia.

En una reciente visita a la iglesia, el arqueólogo Xabier Moure descubrió este conjunto de calaveras, del que no tenía ninguna referencia. El hallazgo, según explica, le causó una gran sorpresa, ya que hasta ahora solo conocía en toda la provincia otros cuatro edificios religiosos en los que se exhiben cráneos empotrados en los muros. Sobre tres de estos lugares hay documentación, ya que el historiador Miguel Abraira Pérez les dedicó un estudio que fue publicado en el 2005 en la revista Gallaecia. Se trata de las iglesias de San Xoán dos Vaos -en el municipio de Ribeira de Piquín-, Santa Comba da Órrea -en Riotorto- y Santa María de Conforto, en A Pontenova. Moure recuerda además haber visto otra calavera en un tragaluz de la iglesia de Santo Tomé de Recaré, en O Valadouro.

Las calaveras de las iglesias de O Incio y Ribeira de Piquín tienen en común el hecho de ser cinco en ambos casos, así como el de estar embutidas en el muro de manera que constituyen una figura regular. En Val do Mao, cuatro de los cráneos forman una especie de rombo. El quinto está a la derecha de los demás, por debajo de una pequeña ventana. En San Xoán dos Vaos, las calaveras forman una especie de triángulo. Todas ellas están desprovistas del maxilar inferior. Las de Riotorto y A Pontenova, en cambio, son una sola en cada caso.