Carude Rock, una decisión inteligente

Victoria Saco VECINA DEL BARRIO DE CARUDE

MONFORTE DE LEMOS

Quiero empezar dando las gracias al alcalde de Monforte por la decisión respecto al Carude Rock. Creo que los aciertos merecen ser reconocidos y, en esta ocasión, me parece que el Concello ha encontrado una solución inteligente que ni siquiera venía impuesta por la sentencia judicial.

También quiero agradecer a la organización del Carude Rock el tono del comunicado que ha hecho público estos días. Comparto su defensa de una forma de hacer cultura basada en el respeto, la participación y el compromiso con el entorno. Creo sinceramente que esos tres principios son la mejor manera de entender cualquier proyecto cultural y me alegra que también inspiren a quienes, con esfuerzo y de manera altruista, hacen posible este festival. Estoy convencida de que el principal beneficiado de este cambio acabará siendo el propio Carude Rock.

Un festival de rock merece un espacio amplio y cómodo donde pueda atraer a más público y desarrollar todo el potencial que ya ha demostrado. Un entorno perfecto para vibrar con la música y suficientemente alejado de las viviendas para que el festival pueda seguir sin que nadie tenga que abandonar temporalmente su casa. Quizá el mejor favor que podía hacerse al Carude Rock era precisamente dejar de pedirle que siguiera creciendo donde ya no cabía. Sinceramente, creo que dentro de unos años recordaremos esta decisión del alcalde como el momento en que el Carude Rock encontró el lugar que necesitaba. Me alegraré mucho de que el festival siga creciendo y se convierta en un referente cultural todavía mayor del que ya es.

Por otra parte, las fiestas de San Lázaro forman parte de la historia del barrio y entiendo el cariño que muchos vecinos sienten por ellas. Precisamente por ese respeto a la tradición conviene aclarar algo que estos días se ha repetido con frecuencia: la sentencia no obliga al Concello a cambiar la ubicación de las fiestas. Lo único que exige es el cumplimiento de la ordenanza municipal de protección contra la contaminación acústica, una norma que existe para proteger la salud de las personas y garantizar que cualquiera pueda permanecer en su propia casa.

La forma de cumplir esa obligación corresponde al Concello. Y quiero agradecer especialmente al alcalde el haber comprendido que resulta sencillamente imposible respetar esa ordenanza cuando un camión-escenario se instala adosado a viviendas habitadas. La resolución judicial no imponía buscar otra ubicación. Ha sido una decisión nacida del criterio del propio alcalde y, por eso, creo que merece un reconocimiento. Hay decisiones que vienen impuestas. Esta no. Y ahí reside buena parte de su mérito. Casi siempre existen alternativas mejores cuando uno dedica un poco de tiempo a buscarlas.

Quizá haya llegado también el momento de que Monforte cuente con un mapa sonoro municipal que permita identificar, con criterios técnicos y objetivos, los espacios más adecuados para cada tipo de actividad. Ayudaría a planificar conciertos, fiestas populares y otras actividades de ocio, evitaría conflictos innecesarios y permitiría que cada evento encontrara el lugar donde pudiera celebrarse en las mejores condiciones posibles.

Aprovecho también para desear que esa estrecha colaboración entre el Concello y la organización del festival, de la que ambos se muestran justamente orgullosos, se mantenga y amplíe. Estoy convencida de que puede servir también para impulsar nuevas iniciativas que ayuden a revitalizar el barrio durante todo el año y no únicamente cuando llegan las fiestas. Ese sería, sin duda, otro magnífico motivo de satisfacción para todo el mundo.

En Monforte hay muchas decisiones que tomar próximamente. Sería maravilloso que el modo de proceder adoptado en esta ocasión —pensar antes de actuar y buscar la mejor alternativa posible— no fuera una excepción y que el buen criterio, la sensibilidad y la inteligencia fueran en lo sucesivo la forma habitual de afrontar los asuntos públicos.