El Anchoas desaparece: derribado el único chiringuito de Monforte
MONFORTE DE LEMOS
El año pasado ya no pudo abrir y el Ayuntamiento acaba de ordenar la retirada de sus instalaciones del paseo del Malecón
02 jun 2026 . Actualizado a las 14:03 h.El Anchoas ya es historia. El que era el único chiringuito de Monforte llevaba más de un año cerrado y estaba claro que no iba a volver a abrir, pero este martes empezó a desaparecer también físicamente del paseo del Malecón. Personal de una empresa especializada está desmontando sus instalaciones y probablemente entre hoy y mañana no quedará ni rastro de un local instalado hace más de sesenta años, que carecía de licencia de actividad y que se había convertido en una de las estampas más reconocibles del verano en Monforte.
La caseta originaria de este negocio de hostelería de aspecto informal al lado del río Cabe fue colocada en 1963 con una autorización provisional del Ayuntamiento para un «quiosco para venta de refrescos» en la temporada de verano.
Con el paso del tiempo, su propietario, Emilio Saavedra Méndez, lo fue ampliando hasta alcanzar el aspecto que tenía en sus últimos años. Constaba de una caseta con estructura metálica armada sobre una plataforma de cemento que le proporcionaba una superficie plana sobre la que apoyarse. Hace aproximadamente diez años le pusieron al lado un inodoro portátil.
El trabajo de desmontado empezó este 2 de junio a primera hora de la mañana y avanzó rápido con la retirada de la caseta metálica. El personal que se encarga de este trabajo contó con el apoyo de un camión con grúa que será el que se lleve los restos. Lo más complicado será demoler la base de cemento.
En el 2025 y por primera vez en sus 62 años de existencia, el Anchoas no pudo abrir. Un particular había presentado una denuncia el año anterior 2024 que provocó que la Confederación Hidrográfica del Miño-Sil abriese un expediente que constató que no tenía licencia, pero que además la terraza que sus propietarios instalaban junto a la orilla no era legalizable. Se encontraba en una zona de flujo de agua preferente en la que la legislación contra inundaciones impide instalar obstáculos. Así que la CHM-S ordenó retirar la terraza. En vista de esta resolución, el Ayuntamiento advirtió a los propietarios que ya no podían abrir más.
En el Ayuntamiento de Monforte explicaban esta mañana que la retirada de las instalaciones del Anchoas es cosa suya y se trata de una medida que «dá continuidade ao expedente aberto no seu momento pola Confederación Hidrográfica Miño-Sil». Si el derribo no se produjo hasta ahora es porque el Ayuntamiento estaba a la espera de que la Xunta lo autorizase. La estructura del chiringuito, explican los portavoces municipales, «contén fibrocemento, e ten que ser tratada por un xestor autorizado».
La polémica política
Una vez que trascendió la negativa del Ayuntamiento a autorizar la apertura del Anchoas en el 2025, el BNG de Monforte propuso como alternativa una negociación con la Confederación Hidrográfica do Miño-Sil para que autorizase «un quiosco municipal no paseo do Malecón». En esta formación política apuntaban que esa alternativa haría posible proporcionarle al Anchoas una concesión administrativa regulada mediante concurso público. En nombre del BNG, el concejal Manuel Luaces apelaba a la «carga simbólica e emocional» que rodea a este local de hostelería por el tiempo que llevaba abriendo y el lugar en el que se encuentra.
La historia administrativa
El Ayuntamiento concedió en 1963 una autorización circunstancial a Emilio Saavedra para abrir un quiosco de refrescos en el paseo del Malecón, que ese mismo año lo abrió con el nombre de «Cervecería Anchoas». En 1990 le autorizaron el cambio de titularidad a favor de su hijo, aunque según interpreta el Ayuntamiento aquella decisión se tomó en precario y era revocable por motivos urbanísticos o de interés público. El Ayuntamiento recuerda que la ley gallega de 2013 que rige la apertura de establecimientos comerciales exigía renovar ese permiso, algo que no ocurrió. Así que al menos después de ese año el local operaba sin título habilitante. Tras el reciente fallecimiento del hijo del fundador, el expediente de cierre se dirigió ahora al nieto. Ninguno de ellos gestionaba directamente el negocio en los últimos veinte años; lo alquilaban por temporadas, y el último arrendador estuvo tres años al frente.