La Guardia Real termina en Lugo sus actos con una solemne jura de bandera

Suso Varela Pérez
Suso Varela LUGO / LA VOZ

MONFORTE DE LEMOS

Hasta 174 personas besaron la insignia española en una jornada deslucida por el agua

10 may 2026 . Actualizado a las 19:36 h.

La Guardia Real finalizó este domingo en Lugo con una jura de bandera y un desfile por la Ronda da Muralla sus actos celebrados a lo largo de la semana en la provincia para mostrar a los lucenses sus diferentes agrupaciones y su trabajo de acompañamiento a la familia real española y en las visitas oficiales de mandatarios que llegan a España. Todas las actividades que realizaron esta semana tuvieron como colofón el acto más institucional y solemne, una jura de bandera celebrada junto a la balaustrada del Parque Rosalía de Castro, y en la que 174 lucenses besaron la bandera española y juraron lealtad a la misma, «mostrando su compromiso en la defensa de la patria, y si fuera preciso, entregar vuestra vida por España».

El acto, que duró más de una hora, fue seguido por unas dos mil personas, que usaron la balaustrada como palco de privilegio para ver el despliegue de los 300 militantes de la Guardia Real, entre ellos la banda de música, los alabarderos, la brigada motorizada, los gastadores, el escuadrón real, o la batería real, cuyos cañonazos hacia el solar del Garañón resonaron en Lugo. Todo el acto estuvo presidido por el teniente general de la Guardia Real, Eduardo Diz Monje. Se puso así colofón a todos los actos en la provincia, y que incluyó un desfile y un concierto en la jornada del sábado en la capital lucense.

Las personas que juraron la bandera, provenientes de varios lugares de Galicia, eran mayoritariamente mayores, como un vecino de Ferrol de 88 años que a paso lento besó la bandera: «Estoy emocionado. Todo esto es muy bonito y además también está mi nieta», explicó. Con sus mejores galas, algunos con medallas, los asistentes mostraron su respeto a la bandera española, siendo la última en hacerlo la alcaldesa de Lugo, Elena Candia. Entre las autoridades presentes que también besaron la bandera, lo hicieron el delegado de la Xunta, Javier Arias, varios concejales del PP, y la edila socialista Ángeles Novo y el socialista Jorge Bustos.

Al finalizar la jura, el jefe de la Guardia Real, el coronel Luis Alonso Choya, mostró en nombre de todos el agradecimiento al pueblo de Lugo por su apoyo durante la semana que estuvieron en la provincia: «Volvemos transformados y gratamente impresionados, y hemos visto que la geografía de Lugo tiene vocación de permanencia».

El mando militar fue enumerando y destacando las cualidades de los lugares que visitaron (Lugo, Monforte, Sarria, Burela, Foz, Viveiro, Vilalba, Ribadeo, Chantada, Portomarín, Lourenzá, Friol, Escairón, Becerreá, Quiroga, Sober y Pantón), y finalizó: «Lugo merece ser celebrada porque refleja la España rural y marítima». La Guardia Real realiza este tipo de actividades una vez al año en una provincia española, en principio donde ya no haya destacamentos militares. El acto de ayer finalizó con un homenaje a los caídos, un recuerdo para los dos guardias civiles fallecidos este viernes en Huelva, y luego un desfile de todas las tropas, desde el parque Rosalía de Castro hasta la Delegación de Defensa, en la Ronda da Muralla

Los asistentes se empaparon durante media hora bajo la lluvia

La lluvia y el frío fueron protagonistas de un acto que las personas que juraban la bandera llevaban tiempo esperando (había que anotarse previamente y solo podían hacerlo hasta 200 personas) y lucían sus vestidos y trajes. El arranque del acto, con las presentaciones y la jura, se celebró con normalidad, pero a la mitad, en el momento en el que comenzaron los discursos, una enorme tromba de agua dejó empapados a todos los presentes, salvo al público, que desde la balaustrada sí podía usar los paraguas. Así, los militares, las autoridades políticas, las personas que juraron la bandera, entre otros, se empaparon de agua de arriba a abajo. No se libraron de la mojada ni la alcaldesa ni la subdelegada del Gobierno, Olimpia López, que solo al final tuvieron el socorro de un paraguas real.