Toda la calle López Suárez era un gran viñedo a finales del siglo XIX

felipe aira

MONFORTE DE LEMOS

Anuncio de la estación de viticultura que funcionó en la zona del Vivero
Anuncio de la estación de viticultura que funcionó en la zona del Vivero ARCHIVO F. AIRA

Albergó un vivero creado por la Diputación a raíz de los estragos de la plaga de la filoxera

15 abr 2024 . Actualizado a las 13:35 h.

las vides de la Ribeira Sacra son atacadas de manera calamitosa por la filoxera. Un diminuto insecto llegado a Europa por la importación de plantas llegadas de América arrasó entonces los viñedos de nuestro continente al atacar las raíces de las cepas. En Monforte todavía algunos vecinos guardan memoria de la existencia, hace más de un siglo, del vivero provincial, semillero de cepas americanas y campo de demostración agrícola existente en la hoy denominada calle del Doctor López Suárez. Con su puesta en marcha se pretendía abastecer a los viticultores de vides injertadas sobre patrones americanos inmunes a la filoxera, que fueron las que permitieron la continuidad de este cultivo en Galicia y en todas las regiones vitícolas europeas.

Hasta la fecha del 10 de agosto de 1970, al lugar en el que se ubicó ese campo experimental se le conocía de manera oficial como calle del Vivero. Sin embargo, su denominación secular era O Cubelo. Así se menciona desde siglos atrás a una amplia zona agrícola con viñas que tenían un importante número de «cavaduras», ya que en tiempos el terreno que era capaz de cavar un hombre por jornada era considerada una medida de superficie. De O Cubelo se indica que estaba a las afueras de Monforte, dentro de la feligresía de Ribas Altas. El camino que discurría por ese lugar comunicaba con el puente de Rioseco sobre el arroyo llamado  de As Tapias.

Con el nombre de vivero

En épocas más recientes, y con el nombre de Vivero, fue lugar de reunión para los niños de los barrios colindantes, que en el campo de fútbol allí existente comenzaban a dar los primeros toques a la pelota. De allí salieron algunos buenos y destacados jugadores. También era conocido como escenario de la celebración de las antaño populares fiestas del Morín, en honor a San José. Su fisonomía cambiará con la construcción del parque infantil Doctor López Suárez —con la pista deportiva con porterías y canastas de baloncesto cubierta posteriores— y del vecino cuartel de la Guardia Civil.

Bastantes años antes, en noviembre de 1891, la Diputación de Lugo acordó destinar 750 pesetas anuales para el pago de la renta del vivero provincial a implantar en Monforte de Lemos. La iniciativa se confirma en el año 1892 cuando se acuerda aceptar la proposición de Castora Andrade y Aranda, que ofreciera la amplia finca conocida como O Cubelo, formada de tres hectáreas, 17 áreas y 85 centiáreas de extensión, para vivero de vides resistentes a la filoxera y campo de demostración agrícola.

Los gastos de custodia y cultivo de dicho vivero se elevaban a 1.500 pesetas en 1894. En marzo de ese mismo año se acordaba ejecutar el acuerdo de la Diputación de diciembre de 1893, aprobando una partida de 2.550 pesetas, de las que 1.880 eran para adquirir plantas y material para el vivero-semillero, y 750 para los trabajos de preparación del terreno y plantación. Se indicaba que tan pronto se hiciera cargo de ella la Diputación, se pondría al servicio del ingeniero jefe del servicio agronómico para alcanzar los objetivos marcados.

Además de anunciar que se contrataría al personal necesario para la guardería del lugar, la Diputación agradecía públicamente al ministro de Fomento y al director general de Agricultura que hubiesen accedido a su solicitud de llevar el proyecto adelante. La dueña de O Cubelo, Castora Andrade y Aranda, pertenecía a una acaudalada familia local. Entre sus familiares estaban Felipe Andrade y Aranda, maestro de escuela en Caneda, en 1866; o José Andrade y Aranda, destacado liberal que en 1881 ejercía de administrador de rentas.

Otros familiares de la dueña

También figuraban entre los parientes de la propietaria de la parcela en la que se asentaría el vivero Melecio Andrade y Aranda, profesor de dibujo en el Instituto de Segunda Enseñanza establecido en el colegio del Cardenal a comienzos de los años 50 del siglo XIX; Severino Andrade y Aranda, presbítero a finales del siglo XIX y comienzos del XX, en San Vicente del Pino y A Régoa; y Tomás Andrade y Aranda, presbítero de Vilamelle y arcipreste de Ferreira en el año 1895, que luego lo sería de A Régoa y San Vicente.

Castora Andrade y Aranda fallece el 9 de enero de 1907, siendo su hija María Asunción García Camba y Andrade Aranda, casada con Justo de Urquiza, la heredera de la finca O Cubelo y, por tanto, la arrendataria del terreno destinado a vivero. Ella es quien interpone un recurso de alzada en el año 1915, contra un acuerdo de la comisión provincial relativo a la indemnización de daños y perjuicios que se habían ocasionado en la finca donde estuviera el vivero provincial de cepas americanas. La Diputación había valorado dichos daños en 207,40 pesetas, cantidad que no aceptó la dueña.

Fernández Crespo y la historia reciente de la viticultura

A lo largo de sus casi dos décadas de funcionamiento el vivero promovido por la Diputación de Lugo para favorecer la recuperación del viñedo tuvo varios responsables al frente. El ingeniero agrónomo Darío Fernández Crespo fue director durante buena parte del tiempo que funcionó la estación ampelográfica de Monforte. En la publicidad de la propia estación, se indicaba que estaba a la venta la Cartilla vitícola o el cultivo de cepas americanas y europeo-americanas, obra escrita por el referido Fernández Crespo.

En un artículo publicado en este diario por el periodista Luis Díaz podemos leer: «La invasión filoxérica en la provincia de Lugo, de Darío Fernández Crespo, editado en la ciudad amurallada en 1897, constituye junto a las Observaciones sobre el cultivo de la vid, de su coetáneo el científico monfortino Antonio Casares Rodrigo, un testimonio fundamental para entender la historia más reciente de la viticultura en Galicia».

Medalla de oro en la Exposición Regional de Lugo de 1896

Sebastián Vázquez López, farmacéutico en Monforte a finales del siglo XIX, socio fundador de Cruz Roja en la población en año 1898 y uno de los donantes para el Batallón de Voluntarios de Galicia, era concejal y diputado provincial a finales del siglo XIX. Como tal es el inspector bajo cuyo control estaba la estación vivero monfortina en sus inicios. En 1896 la labor de inspector delegado en el vivero pasa a otro diputado provincial vinculado a Monforte, Manuel Arias Rodríguez, jefe del clan que sus contrincantes políticos llamaban de los «caciques de Fiolleda» y mano derecha de Guillermo de Osma, diputado a Cortes por este distrito durante tres décadas.

El vivero estuvo también durante su andadura bajo la inspección del diputado provincial, Emilio Mazaira Beltrán, abogado y que fue alcalde monfortino entre julio del año 1899 y septiembre de 1904, pasando posteriormente a ser diputado provincial por la zona de Monforte y Quiroga. La estación había conseguido entretanto la medalla de oro en la Exposición Regional de Lugo de 1896.

Directores y vigilante

En cuanto a la dirección, en las ocasiones que hemos comprobado que no mencionan como tal a Darío Fernández Crespo vemos citado como responsable de a estación ampelográfica a Antonio Piñeiro Rodríguez, que ejercía como forense en 1888 y fue el primer médico colegiado de Monforte.

En el año 1910 se menciona a Jesús Codesal Eimil, que había regresado licenciado del ejército y trabajó de guardia municipal, como encargado de la vigilancia del vivero. Ya en 1913, el abogado y diputado provincial Arias Sanjurjo realizará varias proposiciones a la Comisión Provincial de Hacienda relativas a los gastos de supresión del vivero.