«Pensamos moito se este ano debiamos celebrar esta festa»

Carlos Cortés
Carlos Cortés MONFORTE / LA VOZ

MONFORTE DE LEMOS

Monforte conmemora el San Blas a pesar de la pandemia. A la misa central acudieron 68 personas, dos menos de las permitidas

03 feb 2021 . Actualizado a las 15:52 h.

«Pensamos moito se este ano debiamos celebrar esta festa ou non». El párroco de A Régoa respiraba aliviado este miércoles al final de la principal misa del día de San Blas. Es la fiesta religiosa con más arraigo de Monforte y siempre reúne a mucha gente, generalmente más de la que cabe en la iglesia. Pero esta vez todo fue distinto. Muchos de los que nunca se la pierden optaron por quedarse en casa y los que fueron respetaron escrupulosamente las normas para reducir el riesgo de contagios.

El San Blas del 2020 se celebró porque aquel 3 de febrero el coronavirus solo era una amenaza lejana que probablemente nunca iba a llegar a Europa. El abarrote fue de los que casi no se recuerdan, algo impensable un año después. Como impensable resultaría hace un año pensar siquiera en suspender esta celebración religiosa, pero en la parroquia de A Régoa lo sopesaron seriamente en las últimas semanas. El párroco, Rafael Mella, explica que finalmente decidieron hacerla en atención «á longa tradición e o arraigo que ten esta festa en Monforte».

Como anunció el Ayuntamiento este fin de semana, la fiesta de San Blas se celebra este año con tres y las restricciones habituales desde hace meses. La principal fue la de esta mañana en la iglesia de A Régoa, pero por la tarde habrá otras dos en este mismo templo y en los Escolapios. Las tres tienen límite de aforo, de 70 personas para la iglesia de A Régoa y de 100 en la de los Escolapios. Como siempre, la misa central fue la de las once de la mañana en A Régoa (la iglesia de San Vicente, que es el escenario tradicional del San Blas) sigue cerrada por obras). En los alrededores, el habitual dispositivo de la Policía Local, que cerró al tráfico la cuesta de Santo Domingo en el Campo da Virxe.

En la puerta de la iglesia, una colaboradora de la parroquia contaba la gente que entraba por si se alcanzaba el máximo de 70 permitido. Los agentes de la Policía Local estaban preparados para ponerse en la puerta si se alcanzaba ese límite. No hizo falta. Veinte minutos antes del momento de inicio de la misa solo había 17 personas dentro, cuando habitualmente a esas horas ya puede ser difícil encontrar sitio en los bancos. Finalmente, entraron 68, dos menos de las autorizadas, y todos guardaron distancias una vez dentro y conservaron sus mascarillas puestas hasta que terminó el oficio religioso.

Durante la misa, una representante de la parroquia intervino ante los fieles para confesar que les daba «mucha tristeza celebrar el San Blas en medio de esta pandemia». También recordó a los que evitaron ir a pesar de que les habría gustado estar presentes, pero les dio la gracias por quedarse en sus casas, «porque desgraciadamente esta vez, y por el bien de todos, no es posible llenar esta iglesia». La parroquia transmitió en directo la misa a través de su cuenta en Facebook.

En este San Blas limitado no hubo aglomeraciones ni fuera ni dentro de la iglesia. Tampoco procesión. Ni siquiera estaba presente la imagen del santo, porque la parroquia optó por dejarlo en la iglesia de San Vicente. Ni fueron los habituales vendedores de las rosquillas y cintas que muchos llevan para que sean bendecidas al final de la misa y cumplir así con la tradición religiosa que dice que San Blas protege contra las infecciones de garganta. Bendición hubo y también se vieron muchas cintas y rosquillas, pero los que las llevaron ya salieron con ellas de sus casas.

Las obras de rehabilitación en marcha en la iglesia de A Régoa, que empezaron a finales del 2019, están ya a punto de terminar. Por lo tanto, lo normal es que el San Blas del 2022 se pueda celebrar ya otra vez en la iglesia de San Vicente. Lo que todos esperan en Monforte es que además se haga sin la amenaza del coronavirus.