El hotel Victoria, alta cocina en Monforte a comienzos del siglo XX

Su famoso restaurante fue escenario durante décadas de banquetes por todo tipo de celebraciones

En la foto, del año 1924, aparecen el alcalde Antonio dacal y otros clientes habituales del Hotel Victoria
En la foto, del año 1924, aparecen el alcalde Antonio dacal y otros clientes habituales del Hotel Victoria

En la antigua calle de los Sedeiros, conocida popularmente por Cardenal estrecho, llama la atención la planta señorial de un edificio de imponente fachada ahora abandonado a su suerte. De notable piedra sillar, con algunos bloques de granito que muestran las marcas de cantero, albergó durante algo más de cuatro décadas el hotel Reina Victoria, que luego pasaría a llamarse Victoria a secas. En su salones se vivieron alegres jornadas de banquetes y fiestas. Fue lugar de descanso de empresarios y viajeros adinerados de otras regiones que venían a Monforte buscar sosiego o a cerrar tratos y negocios.

Nada de ello queda hoy, salvo el recuerdo de su fachada. El resto del edificio está en un estado de ruina y decadencia total. Lo que en otro tiempo fue grandeza y lujo, categoría y reconocimiento, ahora es abandono e indiferencia. Muy poco se ha publicado sobre su historia, realmente intensa y repleta de capítulos relevantes de la historia local en la primera mitad del siglo XX.

Su andadura comienza en los años veinte del pasado siglo. Pronto trascienden sus excelentes servicios entre la sociedad monfortina y fuera de ella, lo que lo convierte en establecimiento referencia para el hospedaje y los eventos gastronómicos. Solo la apertura del Palace, en junio de 1933, relegó el protagonismo del hotel Victoria. El impulsor y dueño del hotel Reina Victoria, como se llamaba en un principio, fue Álvaro Rodríguez. Lo bautiza con el nombre de la reina consorte de España, Victoria Eugenia de Battenberg, que contrae matrimonio en el año 1906 con Alfonso XIII.

La denominación escogida fue acertada para aquellos tiempos. El propio Ayuntamiento, por acuerdo plenario de junio de 1925, acuerda nombrar a los monarcas alcalde y alcaldesa honorarios. El propietario del hotel se casó con Rosa López y sus hijos fueron Álvaro —afamado abogado—, Alfonso, Javier, Aurita, Cesáreo, José y Manuel Rodríguez López. Este último falleció con tan solo veinte años en febrero de 1935. La muerte de Alfonso, maestro nacional y director del Colegio Ferroviario a los 42 años, pondría de relieve de nuevo el aprecio de la sociedad monfortina a esta familia, como recoges crónicas de la época.

Un menú espectacular

Su única hija, Aurita, se casa en 1931 con David Luaces, empleado de la Compañía del Norte. Cuentan las noticias que el banquete organizado por los padres de la novia en los comedores del hotel Reina Victoria fue «espectacular». Cuando fallece Álvaro Rodríguez, en 1957, el pueblo monfortino demostró un gran cariño para con el finado y su familia.

El restaurante del hotel se había labrado una gran reputación como lugar especializado en banquetes. Médicos, políticos, abogados, ferroviarios, músicos, futbolísticas y viajantes eran clientes habituales. La celebración de bodas también era frecuente en el Victoria, nombre que adoptó con llegada de la segunda República y que mantuvo hasta el día de su cierre.

Dentro de su clientela abundaban los juristas destinados en Monforte. Uno de los más destacados fue el ilustre abogado e intelectual Joaquín Arias Sanjurjo, que tenía despacho en la planta baja del hotel. Los viajantes de negocios eran un gremio habitual entre los hospedados. Cuando fallece el dueño del hotel, antiguos clientes de esa profesión organizan unos oficios religiosos en su memoria.

Fachada del antiguo hotel situado en la calle Cardenal, cerca de la plaza de España
Fachada del antiguo hotel situado en la calle Cardenal, cerca de la plaza de España

En la década de los años veinte y la primera parte de la de los treinta era lugar elegido por los partidos políticos para celebrar sus comidas. En octubre de 1923, con motivo de la salida del periódico monfortino Alborada, dirigido por el abogado Gonzalo Sánchez Taíz, se celebra un banquete en el hotel Reina Victoria.

El Lemos Club también tenía entonces como punto de referencia para las celebraciones ese restaurante. En enero de 1927 se organiza un banquete para agasajar a los jugadores por los buenos resultados. Sánchez Taíz era uno de los asistentes, junto con el presidente del club, Méndez Núñez; el capitán del equipo, Losada Pereira; el gran entusiasta lemista Marcelino Friol, maestro nacional; y el joven abogado Justo Mazaira Noguerol, que a la postre sería alcalde de Monforte.

Al año siguiente se repite el evento, también en enero, organizado en esta ocasión por Martín Cachaldora. Marcelino Friol, recibiría en 1934 en el hotel un afectuoso homenaje y banquete por parte de maestros y amigos al dejar la presidencia del consejo local de primera enseñanza.

Antonio Dacal, alcalde de Monforte, se convierte en asambleísta en 1927. En la reunión de compromisarios celebrada en Lugo, fue votado por la inmensa mayoría. Cuando regresaba en automóvil de Lugo, entrando en Monforte salieron a su encuentro un grupo de coches que lo escoltaron entre bocinazos. A la noche, hubo un banquete en el hotel Reina Victoria. El primer teniente de alcalde, José Parrilla Baamonde, hizo el ofrecimiento del homenaje, en el que se leyeron adhesiones como las de Manuel Baamonde Robles.

En el año 1932, la Agrupación Artística Musical monfortina, celebró un gran banquete en el hotel Victoria como reconocimiento a sus integrantes por los éxitos alcanzados en Monforte y en sus actuaciones en otros puntos de Galicia. Allí estaban José Ibáñez Fernández, director de rondalla; Tojo Lamas, director de coro; el presidente de la agrupación, Clemente González; y el secretario, Pedro Losada Pereira.

Encargos de comida para los presos en tiempos de la segunda República

Durante los años de la segunda República, en el aniversario de su conmemoración se encargaba desde los centros republicanos locales al hotel comida y bebida a los presos políticos y asilados. La cena de los republicanos monfortinos, con motivo de esa celebración, tenía lugar en el hotel Victoria.

Por mencionar una de ellas, la del año 1932 reunió a Víctor Martínez, presidente accidental y vicepresidente primero del Centro Republicano en Monforte; el alcalde, Justo Mazaira Noguerol; el juez Luis Villanueva; el procurador Antonio Rodríguez; Manuel de Paz, vicepresidente segundo del Centro Republicano local; y el maestro de Bolmente Juan Antonio Fernández.

Trágicos desenlaces

Participó y tomó la palabra en el acto Rosendo Vila Fernández, del Partido Republicano Radical, que sería alcalde de la ciudad en el año 1935 y que fue desgraciadamente asesinado por unos falangistas en su casa de la calle Vilanova en el año 1936. Víctor Martínez, acusado a la pena sumarísima, también tendría un trágico final.

Las celebraciones volverían tras la guerra. En 1953, por la festividad del Perpetuo Socorro los médicos de la ciudad celebraron un banquete en el hotel Victoria al que asistieron Exiquio Sánchez Cuesta, Manuel García Portela, Bernardino Pardo Ouro, José Peñas Goás o Fernando Pardo. Presidían, los doctores jubilados Jesús Maseda Cadórniga, de Bóveda; José Somoza de A Pobra do Brollón; y Juan Casanova, decano de los médicos de la población monfortina. Ramón García Chaos, era el médico presidente del comité organizador.

Aurita Rodríguez Pérez, única hija del propietario del hotel, fue su última responsable antes de ponerse a la venta el edificio y pasar a manos de otros propietarios. Como curiosidad, comentar que Aurita era una magnífica cantante de romanzas. Era una mujer muy activa dentro de la sociedad monfortina y fue presidenta del Orfeón Iris.

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