La Porta Nova, vestigio de la fortaleza reconstruida tras la guerra irmandiña

Pedro Alvar Osorio, primer conde de Lemos, mandó levantar la entrada que aún se conserva en la muralla

Viviendas anexas a la muralla, ya desaparecidas, en una foto antigua de la Porta Nova
Viviendas anexas a la muralla, ya desaparecidas, en una foto antigua de la Porta Nova

monforte

La denominada Porta Nova corresponde a una obra realizada durante la reconstrucción del complejo fortificado por orden de Pedro Alvar Osorio, primer conde de Lemos hereditario y perpetuo. Tras la gran guerra irmandiña, entre 1467 y 1469, manda levantar de nuevo todas las fortalezas que habían sido derribadas. Las obras de la fortaleza monfortina se extienden desde el año 1470 al año 1486. Con anterioridad a esta reconstrucción de finales del siglo XV, la documentación histórica alude a la existencia de las denominadas «Portas Novas».

Una de esta menciones aparece en foros del monasterio de San Vicente do Pino. El libro registro de fray Mancio de Torres se hace eco de uno de ellos, con fecha de julio de 1325: «El abad d. Diego Garcia, afora a Domingo Ibáñez, sastre, una heredad en Sesvalde y una leira en Pacios a Domingo Tohamis, Alfayate, morador aas Portas Novas».

En el proceso del segundo conde de Lemos contra María Bazán (1490-1500), y en algunos de los testimonios de los allí declarantes, ya se menciona la Porta Nova: «Estando casados los dichos conde y condesa labraron e edeficaron la cerca de la villa de Monforte de cal e piedra e fisyeron en ella cinco torres grandes e muy buenas con bovedas e labraron una puerta de la villa con su sobrepuesta con dos cubos muy buenos».

Finalidad defensiva

Si las administraciones se decidiesen a llevar a cabo un proyecto de rehabilitación, existen documentos que permitirían reconstruir esta parte de la fortaleza de forma ajustada a la obra original. Las descripciones históricas detallan que la Porta Nova estaba flanqueada a ambos lados por dos gruesos cubos, formando un estrecho paso de clara finalidad defensiva. Sobre la puerta, con su arco de medio punto, se pueden ver los escudos de los condes de Lemos hereditarios y perpetuos, los lobos andantes de los Osorio; el castillo de tres torres de los Enríquez, de sangre real castellana; y los seis roeles de los Castros de la rama gallega, originarios de Castrojeriz. Los escudos están esculpidos en mármol de O Incio.

El gran arco de la sobrepuerta, del que se conservan sus arranques, comunicaba ambas torres o cubos en su parte delantera. Los cubos que la flanqueaban fueron construidos en trazas rectangular y semicircular, respectivamente, siendo el primero de mampostería y el segundo, de sillarejo. El arco de medio punto está dovelado en piedra de granito. Hace unos años, se actuó sobre algunas dovelas que se encontraban desencajadas, con el consiguiente peligro de que pudieran caerse y propiciar el desplome del arco. En fotografías antiguas se puede ver que este problema venía de tiempo atrás. Cuando la lluvia es intensa, las filtraciones de agua siguen siendo visibles.

Con anterioridad a la última reconstrucción de la muralla, existían dos puertas de villa con sus arcos casi contiguos. Había una Porta Nova, en el mismo lugar que se levantó la actual, y otra que arrancaba de la llamada Torre do Arco, que comunicaba con la casa que albergaba a los guardias de las minas de Freixo. La puerta de los guardias de Freixo se menciona en algunos documentos del siglo XV.

También hay referencias a la Porta Nova en los siglos XIV y comienzos del XV. En agosto del año 1400, el abad de San Vicente, Alfonso López, afora a Juan das Pereiras «por tres voces, tres leiras por dos tegas de pan entre o camino que vay da Porta Nova para Caneda». En fotos antiguas todavía se puede apreciar esta puerta, hoy desaparecida, junto con el inmueble cuya fachada daba a la Falagueira. Actualmente podemos observar el arranque del arco desde la referida torre. Buena parte del escombro que se produjo al demoler esa casa fue utilizado para rellenar el interior de la estructura defensiva. Desde la puerta de acceso existía una importante caída a su interior y el piso prácticamente al nivel de la entrada.

El antiguo camino real

En este lugar estaba la puerta de acceso para los que transitaban por el camino real, de Monforte a Castilla, una vez que se cruzaba el puente de dos grandes losas sobre el arroyo Zapardiel. También era punto de paso para los peregrinos que se adentraban en la villa. En ocasiones la hemos visto denominada erróneamente como puerta de Cereijás, que nada tiene que ver con esta calle medieval monfortina, hoy conocida como Rúa das Flores.

Algunos historiadores indican que en sus inmediaciones se estableció una pequeña comunidad judía que disponía de una pequeña sinagoga. Solo hay constancia, sin embargo, de la presencia de familias hebreas viviendo en otros puntos de la zona medieval, incluidas las proximidades de la Porta Nova. Signos lapidarios en sus piedras sillares revelan su pasado medieval. En fotos antiguas podemos observar cómo en esta parte de la cerca medieval existieron, por extramuros, numerosos casas construidas apoyadas sobre la muralla. Estas casas, en otras épocas, muy habitadas, hoy han desaparecido, en su totalidad.

La plaza contigua acogía el «xogo das olas» con motivo del Martes de Pascua

La calle extramuros que lleva el nombre de la Porta Nova se denominaba a finales del siglo XIX y comienzos del XX «del Castillo». El nombre histórico, sin embrago, es rúa Porta Nova y así se la menciona en foros y documentos antiguos. «La casa de su habitación de alto y bajo sita en la

calle de la Porta Nova, que demarca por la delantera con la misma calle, por el poniente con campo abierto de la Cárcel Vieja (...) y por la otra parte con el callejón que pasa de la Plaza de

las Ollas para la Casa de Tullas», recoge un escrito del siglo XVI.

En la Praza das Olas, pequeña plazuela inmediata a la Porta Nova, se celebraba el Martes de Pascua el tradicional «xogo das olas» . Con el transcurrir de los siglos, esa tradición pasó a la Rúa Nova y, con posterioridad, a la Rúa da Calexa.

En cuanto a la Casa de Tullas, en algunas fotos aéreas antiguas se aprecia que ocupaba el lugar donde se levantan los depósitos del agua de la traída. Fue el primitivo palacio de los señores feudales que gobernaban la villa. El nuevo palacio condal se levantó en la primera mitad del siglo XVI, quedando el edificio antiguo como almacén para la casa de los condes de Lemos.

Cuando partir del siglo XVI y XVII los condes comenzaron a realizar vida cortesana en Castilla, en sus viajes de vuelta a Monforte accedían a sus posesiones a través de la Porta Nova. Una vez en intramuros, el carruaje recorría el trayecto completo de la Rúa Falagueira, que era la principal durante el medievo y siguió siendo la más importante de dentro de murallas en los siglos posteriores. Desde allí, y a través de la Rúa Vella, alcanzaban su residencia en la cumbre del monte.

Piedra reutilizada

Desde la Porta Nova hasta el torreón defensivo denominado del Arco, la muralla está prácticamente desaparecida. El material fue reutilizado por los vecinos en cierres de fincas próximas, especialmente a lo largo de los siglos XVIII y XIX. Desde la Porta Nova hasta el torreón llamado dos Monxes, el lienzo de muralla también está en mal estado, aunque se conserva mejor una parte de la obra medieval.

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