La restauración de la iglesia de San Vicente do Pino ya está en marcha

MONFORTE DE LEMOS

Retirada de las alfombras en la cabecera de la iglesia, donde se restaurarán el retablo mayor y los murales pintados en la década de 1920 por el artista Lesmes López
Retirada de las alfombras en la cabecera de la iglesia, donde se restaurarán el retablo mayor y los murales pintados en la década de 1920 por el artista Lesmes López AIDA MENÉNDEZ

En el interior del templo se han retirado los bancos y las alfombras para empezar a levantar los andamios que se utilizarán esta intervención a lo largo de un año

19 nov 2019 . Actualizado a las 18:27 h.

En la iglesia monfortina de San Vicente do Pino ya comenzaron las obras de restauración que obligarán a mantener cerrado el templo durante cerca de un año. Operarios de la empresa que realiza los trabajos han estado retirando durante los últimos días los bancos, las alfombras y otros elementos que se encuentran en el interior de la iglesia para empezar a instalar los diferentes andamios que se requieren para esta compleja intervención. La actividad sorprendió a algunos de los participantes en las jornadas sobre el patrimonio románico del Camino de Invierno celebradas entre el viernes y el sábado en el Parador de San Vicente, que intentaron visitar la iglesia y se encontraron con los operarios en pleno trabajo.

Según indica el párroco Rafael Mella, los técnicos ya realizaron todas las mediciones necesarias para levantar los andamios, lo que empezará a hacerse previsiblemente durante esta semana. Los trabajos afectarán a diferentes elementos artísticos de la iglesia y serán llevados a cabo de forma simultánea por varios equipos de restauradores. Por una parte se realizarán en la cabecera de la iglesia, donde se restaurarán el altar mayor barroco y unos murales —muy deteriorados por las filtraciones de humedad— que pintó el artista burgalés Lesmes López en la década de 1920.

En el muro norte del crucero, asimismo, se rehabilitará otro mural, mucho más antiguo y en mejor estado de conservación, que está cubierto desde hace varios siglos con capas de cal. Este conjunto pictórico, de estilo renacentista y de en torno a doce metros de altura, formó parte del mausoleo del cuarto conde Lemos, Fernando Ruiz de Castro —muerto en Madrid en 1575—, y de su mujer, Teresa de Andrade Zúñiga y Ulloa, cuyas sepulturas estuvieron ubicadas dentro de la iglesia durante unos años.

Una obra desconocida

Todo indica que cuando las tumbas fueron retiradas de este lugar el mural se recubrió con cal, por lo que nadie lo pudo ver desde entonces, y tampoco se conocen documentos que lo mencionen o lo describan. Aunque se sabía que había pinturas por debajo de este revestimiento, ya que pudieron ser percibidas a través de algunos desconcochones de la cal, las verdaderas dimensiones de este conjunto no fueron apreciadas hasta el 2010, cuando se llevó a cabo otra intervención en la iglesia para eliminar las acumulaciones de humedad en el subsuelo y los muros y para efectuar otras reparaciones.

El delegado de patrimonio histórico del obispado, César Carnero, señala que el interés histórico y artístico de la iglesia se incrementará en gran medida una vez que haya salido a la luz este conjunto pictórico, ya que se ha podido apreciar que —además de su gran tamaño— posee una notable calidad y que está en un buen estado de conservación gracias a la protección que le brindó la cal. Por otro lado, en Galicia no se conservan otras muestras importantes de este tipo de monumento fúnebre.

Para efectuar la intervención que acaba de comenzar en el interior de la iglesia de San Vicente fue necesario rehabilitar previamente el exterior de la fachada sur del edificio, donde se registraban desde hace muchos años graves filtraciones de humedad. Sin dar este paso no se podría garantizar la conservación de los murales que serán rehabilitados a partir de ahora. Esta labor, que fue llevada a cabo en los pasados meses, comprendió el enfoscado de los muros exteriores, que habían carecido de cualquier revestimiento desde que se construyó el templo, por lo que sufrían un avanzado estado de deterioro.

Con anterioridad a los trabajos que se llevaron a cabo en el 2010 se había efectuado una renovación total de la cubierta de la iglesia, por lo que la fase que empieza ahora es un nuevo paso en un proceso de larga duración. La crisis económica del 2008 y las dificultades para encontrar presupuestos que trajo consigo fueron ralentizando estos proyectos, que requieren unas fuertes inversiones, dadas las grandes dimensiones de la iglesia y la complejidad técnica de los trabajos que hay que realizar.

Un monumento singular

Con la nueva fase de la rehabilitación, según César Carnero, la iglesia de San Vicente do Pino pasará a ocupar el lugar de honor que le corresponde entre los monumentos renacentistas más destacados de Galicia. Pero para ver el resultado final habrá que esperar a que transcurran los once o doce meses que se estima que requerirán las intervenciones que están a punto de empezar.