Joseph Irrurreta, boticario en el barrio de Os Chaos en el siglo XVIII

Otro establecimiento de la misma época estaba situado cerca de la puerta de la muralla que existía junto a la cárcel vieja


monforte

En la documentación que se conserva correspondiente al medievo no abundan las menciones a las profesiones relacionadas con el ejercicio de la medicina en Monforte. No obstante, la consulta y estudio de un buen número de archivos ofrece valiosa información sobre algunas personas avecindadas en la población que ejercían estos oficios en esa etapa histórica.

Durante la Baja Edad Media no existió una cobertura asistencial organizada, pero encontramos ayudas dinerarias a artesanos que precisaban atención médica y que gracias a estar inscritos en cofradías y corporaciones de oficios podían pagar los cuidados recibidos. El Concello de la villa, a través de instituciones hospitalarias, prestaba puntualmente las atenciones a niños, ancianos o enfermos en general carentes de medios. El hospital de Sancti Spiritu, del que ya hemos escrito en ocasiones anteriores, realizaba esta importante labor.

Desde el siglo XII, hay constancia documental de la existencia de un hospital en Monforte, que algunas fuentes señalan podía situarse en el lugar de «la Albergaría», en Ribas Altas. Alberguería era un término utilizado como sinónimo de hospital en esa época.

La noticia más antigua que he encontrado sobre el hospital de Sancti Spiritu se halla en un documento del Archivo Histórico Nacional, de fecha 13 de mayo de 1497. «Juan Vázquez subafora a Rodrigo Moniz una casa en Monforte que él tenía a su vez aforada del hospital de Santo Spiritu, por treinta maravedís», señala este documento. No está clara la orden religiosa o administradores que llevaron el hospital durante esta época, toda vez que los hermanos Obregones comienzan con su administración a finales del siglo XVI.

Manuscrito referido a uno de los primeros boticarios
Manuscrito referido a uno de los primeros boticarios

Como Hospital de San Roque, alusión al de Sancti Spiritu, las noticias más antiguas halladas son de la primera parte del siglo XVI. En el año 1752, se acuerda en Madrid entre el Ayuntamiento de Monforte y Rosa María de Castro, decimosegunda condesa de Lemos, la donación del edificio del Hospital y de la iglesia que había dentro de su ámbito a los hermanos de San Juan de Dios, dotándolo la condesa del que poseía en San Lázaro. Del hospital de San Lázaro, las noticias más antiguas corresponden al siglo XV.

Las primeras noticias sobre maestros cirujanos en Monforte se remontan a los siglos XV y XVI. Para encontrar alusiones a las primeras boticas, hay que aguardar al siglo XVIII. Siempre debían ubicarse «en lugares ventilados», se supone que por las características de los productos empleados. Para su actividad diaria contaban con una zona para despacho en él que se encontraban uno o varios mostradores de madera. También tenían grandes anaqueles donde se encontraban docenas de frascos.

Las boticas se conocían con el nombre o apellido del dueño. Hasta el siglo XIX, por lo general, no tenían ningún tipo de nombre comercial. En documentos relativos al siglo anterior aparece ya una nutrida nómina de boticarios que desarrollaron su vida profesional en Monforte. Por ejemplo, Joseph Irrurreta, boticario con propiedad y casa en el barrio de Os Chaos, según consta en el archivo municipal

Antiguos tarros de una botica con diversos preparados
Antiguos tarros de una botica con diversos preparados

También existen referencias en la documentación municipal sobre Diego Fernández, boticario con casa denominada «de la Puerta Alzadiza», que era como se conocía a mediados del siglo XVIII la desaparecida Porta da Zapatería, que daba acceso al recinto intramuros a la altura del torreón de la antigua cárcel.

La farmacia decana

Una botica cuyos orígenes se remontan a la segunda parte del siglo XIX, y que sigue abierta, es la farmacia Pazó. No siempre fue administrada por miembros de la misma familia, pero sí mantiene abiertas sus puertas desde el año 1874. Cabe recordar que la primera farmacia que se estableció en el barrio de la Estación, en la primera mitad del pasado siglo, estaba situada en la calle del Progreso, hoy calle de A Coruña. Hay anuncios de prensa del año 1935 en los que se hace mención del inmueble donde se encontraba situada.

El médico que pedía en 1554 la exención de impuestos para no marcharse

En los documentos del archivo del monasterio de San Vicente do Pino recopilados por fray Mancio de Torres en su Libro registro de escrituras del año 1613 aparecen diversas menciones a los primeros cirujanos de cuya actividad existe constancia en Monforte. Entre otros, se cita a Sancho de Orosco (1515), al «mestre Sebastián» (1518), al «maestre Jaime Rodríguez» (1521), y al «maestre Simón» (1549).

Otra fuente de gran interés es el padrón de vecinos de la Real Chancillería de Valladolid correspondiente a los años 1554, 1556 y 1558, en el que se cita el curioso caso del licenciado Fernando López, médico que amenazó en aquella época con abandonar Monforte si no le dejaban exento del pago de impuestos.

«El Licenciado Fernando López, médico, de consentimiento de los Repartidores e Procurador de que por el bien público no se vaya de la villa y cure en ella le dejaron por repartir», dice al respecto un documento del año 1554. En el año 1556, seguía exento del pago de impuestos «por privilegio».

En archivos parroquiales de Monforte se conserva, por otro lado, un documento de 1564 que alude al «Bachiller Bernáldez, hijo del Doctor Thomas Bernaldez graduado el dicho padre por Salamanca». En documentos de la Real Chancillería de Valladolid, año 1654, en la calle de Abeledos, se registra a «Ambrosio Fernández cirujano». De vuelta a los archivos locales, en el año 1775 se cita una casa en el barrio de Os Chaos, que fuera de «Melchor Fernández de Prado cirujano».

Por lo que respecta a los boticarios, el archivo municipal conserva un escrito que da constancia de un vecino que desempeñaba esa profesión en 1603. El documento alude a las rentas de pan, trigo y dinero «que se deben al regimiento de la villa de Monforte» de una finca «de la rúa vieja de los Orianes» que se había aforado «a Guillerma, madre de Antonio Rodríguez boticario».

Cerca de Santo Domingo

De mediados del siglo XVIII data una de las noticias más antiguas que nos indica la ubicación de una botica en Monforte. Se puede leer textualmente en el documento, perteneciente al archivo municipal: «la casa que llaman dela botica vieja con sus altos, y guerta que estta junto della entradas y salidas usos y costumbres [...] que demarca por a delantera con la calle pública que vaya desde Santo Domingo para la Regoa».

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