Un adiós definitivo a la pescadería más antigua y longeva de Monforte

Un edificio en ruinas demolido junto a la Porta da Alcazaba albergó los puestos de venta de pescado durante siglos


monforte / la voz

A pesar de su notable interés histórico, la antigua casa situada junto a la Porta da Alcazaba, dentro del recinto amurallado del casco antiguo de Monforte, no pudo salvarse de la ruina y esta semana se llevó a cabo su demolición. Según todos los indicios, de este edificio procede el nombre de la plaza en que se encuentra -la de Pescaderías- y de una de las calles que desembocan en ella, ya que durante varios siglos albergó los puestos de expendeduría de pescado autorizados por el Ayuntamiento.

El investigador de la historia local Felipe Aira, apunta que el conocido Catastro de Ensenada, elaborado en 1745, menciona la existencia en este lugar de «una casa que se dice de pescaderías con su balconada con diez tiendas» y con unas medidas de «36 varas de frente y cuatro de fondo». Pero Aira considera probable que el establecimiento fuese todavía más antiguo, ya que varios documentos de los siglos XVI y XVII encontrados por él mismo indican que la Porta da Alcazaba era denominada en esa época Puerta de las Pescaderías o de las Carnicerías. «Los puestos autorizados para vender carne se encontraban en esa misma zona y una parte de la plaza de Pescaderías se llamó durante mucho tiempo plaza de la Sal, lo que es lógico si se tiene en cuenta la clase de mercancía que se vendía allí», explica.

Cambio de lugar

Por otro lado, un documento municipal datado en 1879 y estudiado por el investigador indica que los pescaderos debían despachar su mercancías en este lugar. El mismo documento dice que los puestos de los tablajeros -antigua denominación de los carniceros- se ubicaban en esos tiempos en el edificio del antiguo Ayuntamiento, situado en la calle Falagueira y desaparecido hace ya mucho tiempo.

El edificio que albergaba las pescaderías -añade Aira- «siguió cumpliendo esa función hasta 1901, cuando los puestos de venta de pescado y carne se desplazaron a unas casetas que estaba situadas junto al puente viejo». Aira apunta por otra parte que la antigua construcción seguramente sufrió diversas reformas y alteraciones a lo largo de la historia, sobre todo a partir de 1901, cuando dejó de albergar los puestos de pescado y fue transformado para servir como vivienda. «Pero a pesar de estos cambios probablemente conservó en buena parte su antigua fisonomía», agrega.

Los puestos de los pescaderos y carniceros cambiarían nuevamente de lugar en 1930, cuando empezó a funcionar en la calle Doutor Teijeiro el edificio que sigue sirviendo en la actualidad como plaza de bastos.

Documentos

de varias épocas prueban que en el lugar se practicó esta actividad

Una prolongada situación de ruina que causaba inquietud entre los vecinos

Los propietarios del edificio recién derribado solicitaron licencia al Ayuntamiento para restaurarla a principios de este año pese a que ya estaba afectado por un expediente de ruina a causa de su avanzado estado de deterioro. Aproximadamente al mismo tiempo apuntalaron una larga balconada que recorría la fachada de un extremo a otro. Asimismo, las puertas y las ventanas de la casa fueron cerradas -poco tiempo atrás permanecían abiertas- y al pie de la fachada se colocó una una valla plástica de protección.

Poco tiempo antes de que se tomasen estas medidas de segurdad, a finales de noviembre del año pasado, otras dos casas antiguas casas abandonadas y en estado de ruina situadas en las cercanías se desplomaron por sí solas. Los vecinos alertaron varias veces sobre la posibilidad de que sucediese lo mismo con el edificio situado junto a la Porta da Alcazaba, señalando que además del riesgo de que se derrumbase repentinamente la fachada existía el peligro de que se desprendiesen escombros de la parte superior de la muralla -a la que estaba adosada la casa- sobre el tramo de la calle Santo Domingo que discurre a la altura de la edificación.

Los dueños del inmueble contactaron en su momento con la oficina municipal de rehabilitación con la idea de conseguir permiso para restaurarlo, pero al parecer esta pretensión no pudo llevarse a cabo debido a las exigencias de la Dirección Xeral do Patrimonio Cultural.

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