El gremio de sederos, oficio en auge entre los siglos XVI y XVIII

La denominación original del primer tramo que se abrió de la actual calle Cardenal era Rúa dos Sedeiros


monforte / la voz

Muchas fuentes atribuyen a los godos la introducción de la seda en la península ibérica. En el siglo VIII, los árabes impulsaron el arte de criar el gusano de seda e hilar su capullo. Desde el sur de Europa, las sederías llegaron sobre todo a zonas de Granada, Almería, Valencia o Murcia. En el siglo XI sabemos de la existencia de sederías en zonas leonesas.

Con los Reyes Católicos, a finales del siglo XV, se ordena que los oficiales tejedores de sedas se sometan a examen para demostrar sus conocimientos en el oficio, consiguiendo de esa manera una técnica más refinada en la fabricación. En cuanto a las sederías establecidas en Galicia, el epicentro se situaba en torno a las tierras del Valle de Lemos, Castro Caldelas, Quiroga y Valdeorras.

Si nos referimos a Monforte, documentos de los siglos XV y XVI confirman la existencia de un gremio de sederos. Esta actividad pudo tener su origen en los benedictinos y sería impulsada en el siglo XVI por los franciscanos antes de la modernización posterior por los condes de Lemos. La primera referencia a la Rúa de los Sedeiros, que se correspondería con el tramo del Cardenal más próximo a la plaza de España, se remonta a mediados del siglo XVI.

Siguiendo los padrones de la época, en el siglo XVII la mayor parte de los sederos se encontraban en Os Chaos, barrio contiguo a la «Rúa de los Sedeiros» y del que formaba parte la calle de los Cisqueiros. La documentación correspondiente al siglo XVIII deja ver que el gremio de los sederos había disminuido en importancia con respecto a etapas anteriores. El mayor número de estos profesionales residían por aquel entonces en el barrio de Carude de San Lázaro.

En padrones de la villa de Monforte custodiados actualmente en la Real Chancillería de Valladolid correspondientes a los años 1554, 1556 y 1558, se reseñan varios sederos y por vez primera se cita la Rúa de los Sedeiros, que perduró con esta denominación varios siglos en Monforte. La calle dedicada a los sederos correspondía al tramo que se conoce popularmente como Cardenal estrecho, el primero en urbanizarse en esa calle.

Dos filántropos monfortinos

Cabe señalar que en el año 1921 se acordó que la antigua Rúa de los Sedeiros fuese denominada Hermanos Victoriano y José González. «Por los actos filantrópicos realizados unos y ofrecidos otros en beneficio de esta ciudad, la corporación haciéndose intérprete del común sentir de todos los monfortinos, y después de encaminar cual correspondiente la conducta de tan distinguidos hijos de la comarca de Lemos, acordó por unanimidad y a propuesta de su presidente nombrar a dichos señores hijos predilectos de la ciudad de Monforte y dar a la antigua calle de los Sedeiros el nombre de los Hermanos Victoriano y José González como testimonio de que el pueblo le es deudor y perpetuar así su memoria a las generaciones venideras», dice el acta de una sesión de la época.

En sesión plenaria del año 1922, con motivo del debate del problema del abastecimiento de aguas y saneamiento de Monforte, en el punto cuarto se afirma que la compañía suministradora se reserva el derecho de «vender el agua bien sea en fuentes públicas, a domicilio en propiedad, por abonos mensuales o de todas esas maneras». «Pero si llegara a feliz término las gestiones entabladas con los generosos donantes preclaros hijos de Monforte señores Victoriano y José González García, la Compañía se obligaría a instalar fuentes públicas especiales en las que se sirvan de agua gratis las familias pobres de la población hasta un límite», precisa a renglón seguido ese documento.

Moure Mariño vinculó el origen de esta industria a la llegada de judíos procedentes de Levante

Luis Moure Mariño, antiguo cronista oficial de Monforte, abordó en algunos de sus artículos la tradición de la industria local de la seda, que según su opinión estuvo estrechamente vinculada a la llegada de los judíos. Esta circunstancia se habría visto favorecida por las sangrientas persecuciones que sufrieron en el siglo XIV en Andalucía y Levante.

«Huyendo de alguna de estas persecuciones, debieron de llegar los judíos a la tierra de Lemos y hay que suponer su procedencia del Levante español, porque los de Monforte se dedicaron especialmente a la explotación del gusano de seda y consiguiente laboreo del tal producto», señala Moure Mariño en una colaboración publicada en La Voz en abril de 1971.

En este artículo cita el libro la Descripción económica del Reyno de Galicia, de Lucas Labrada, que señala que en todas las riberas del Sil «como también en el valle de Lemos, especialmente en la ribera del río Cabe, se crían moreras y se comercia con la seda. Su modo de criar los gusanos es, en substancia, como el de otras partes como en Murcia».

Moure Mariño lamenta en esa colaboración que el antiguo pavimento de Abelardo Baanante, calle «con la típica traza de una aljama o judería antigua» fuese «torpemente borrada por un asfaltado de cemento».

Los talleres cambiaron de lugar en varias etapas

Algunas de las referencias más antiguas sobre la sedería, los sederos y su ámbito de actuación son de Fray Mancio de Torres y figuran en su registro de escrituras de San Vicente del Pino. En su libro deja constancia de un foro de 1514 «que hizo el abad Pedro y convento a Ruy Fernández da Corredoira y su mujer y otra voz, del lugar da Corredoira mas afora los castaños que compró Juan tecedor a Rodrigo das Moreiras».

En el padrón del año 1554 aparecen los sederos Alonso Vázquez, Francisco Fernández, Jácome Rodríguez, Pedro López y Juan González. En el del año 1556, se cita por vez primera la «Rúa de los Sedeiros». Hay referencias, por otro lado, sobre judíos conversos establecidos en Lemos y mercaderes de seda y paños entre finales del siglo XVI y comienzos del siglo XVII. En 1604 fue procesado por la inquisición Antonio Mezquita, que era mercader de seda y paños.

Los sederos se habían asentado con sus talleres a finales de la Edad Media en las inmediaciones de la iglesia de Santa María de A Régoa, en una pequeña vía que remataba en una corredoira que sería denominada luego calle del Cardenal. Con el paso de los siglos, sin embargo, de aquella pujante Rúa de los Sedeiros desaparecería por completo el rastro de ese gremio.

El hecho de que los sederos se asentasen posteriormente en el barrio de Os Chaos, y en una etapa histórica más reciente en Carude de San Lázaro, vendría motivado en parte, por estar las moreras en los márgenes del arroyo Ribela, y en determinados puntos del río Cabe.

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