La iglesia de San Vicente estará cerrada un año en la siguiente fase de su restauración

El Ministerio de Cultura destinó una partida de 400.000 euros para los trabajos, que se espera que empiecen en primavera


Una vez que terminen las obras de rehabilitación que se realizan actualmente en los muros exteriores de la iglesia monfortina de San Vicente do Pino -financiadas por la Consellería de Cultura-, el edificio quedará listo para acometer la próxima fase de la restauración, para la que el Ministerio de Cultura destinó una partida de 400.000 euros en los presupuestos de este año. No obstante, el coste total de la nueva intervención rondará los 670.000 euros, según el delegado de patrimonio histórico del obispado lucense, César Carnero. El resto quedará por lo tanto para una próxima anualidad.

La licitación de la nueva fase todavía no se abrió, pero la diócesis espera que no tarde en llevarse a efecto. «O ideal sería que se puidesen comezar a levantar os andamios para finais de marzo ou para abril», dice Carnero a este respecto. La intervención, que afectará al interior del templo, requerirá al menos once meses de trabajo. Durante este tiempo, el edificio estará cerrado al culto y a las visitas turísticas.

Los trabajos se centrarán, por un lado, en la restauración del retablo mayor y de las pinturas murales de la cabecera de la iglesia, una obra de la década de 1920 que se encuentra muy deteriorada por las filtraciones de agua. También se prevé restaurar otro conjunto de murales de un tamaño mucho mayor y considerablemente más antiguo -del siglo XVI y de estilo renacentista- que se descubrió en el 2010 en el muro norte del crucero. Estas pinturas, que llegan a una altura de unos doce metros, formaron parte del mausoleo del cuarto conde de Lemos, Fernando Ruiz de Castro Osorio -muerto en 1576- y de su mujer, Teresa de Andrade Zúñiga y Ulloa. El mural se recubrió con capas de cal en el siglo XVII, después de que las tumbas de los condes fuesen trasladadas a otro lugar. Su estado de conservación, señala César Carnero, es mucho mejor que el de los murales de la cabecera porque la cal los protegió de la humedad y el muro en el que se hallan está adosado al monasterio de San Vicente.

En la nueva operación también serán restaurados los paramentos -revestimientos de cal y mortero- que cubren los muros de la nave de la iglesia y que pueden datar del siglo XVII.

Con la rehabilitación de los muros interiores de la nave de la iglesia se reforzará la impermeabilización de la estructura, complementando los trabajos que ahora se realizan en la parte exterior del edificio. Según apunta César Carnero, antes de llevar a cabo este trabajo será necesario efectuar un estudio detallado del estado actual de conservación de estos revestimientos, en el que probablemente se podrá conocer con mejor precisión la época histórica a la que pertenecen. En esta parte de la intervención, asimismo, está previsto restaurar una antigua inscripción que recorre todo el perímetro de la nave.

Según el plan trazado para esta nueva fase por los técnicos del Instituto del Patrimonio Cultural de España, todas las intervenciones mencionadas deberán ser ejecutadas de forma simultánea por varios equipos de restauradores, por lo que prácticamente todo el espacio del interior de la iglesia estará ocupado mientras se lleve a cabo la prolongada intervención. 

Cuando hayan acabado los trabajos que empezarán este año, la rehabilitación de la iglesia aún no se podrá dar por concluida, puntualiza César Carnero. En una fase posterior, para la que todavía no hay un proyecto trazado, habrá que levantar y reponer todo el pavimento de la nave y sanear el subsuelo a fin de eliminar los focos de humedad que sufre esta parte del edificio. Asimismo, será necesario realizar una serie de reparaciones en la bóveda para reponer los revestimientos de mortero que cierran las junturas entre los sillares de granito y que están desprendidos en gran parte.

Pero incluso después de terminar esta siguiente fase quedarán trabajos por hacer. César Carnero apunta en este sentido que también está pendiente de restaurar el retablo de la Virgen de Montserrat. Y por último, también se puede estudiar una posible rehabilitación del órgano de la iglesia, considerado como uno de los más antiguos que se conservan en Galicia, ya que por la documentación histórica se sabe que fue construido en 1736.

Un paso decisivo

Pese a todo lo que falta todavía por hacer, César Carnero afirma que la nueva fase de restauración que comenzará en los próximos meses supondrá «un paso decisivo» en la rehabilitación integral de la iglesia monfortina, una de las más importantes de la época renacentista en toda Galicia. En especial, la restauración del gran conjunto de murales situado en el muro norte del crucero -agrega- incrementará de una forma considerable el interés y el valor de todo el edificio monumental. Aunque están completamente cubiertas de cal, por algunas catas realizadas hace años se sabe que estas antiguas pinturas presentan un buen estado de conservación. 

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