Los corzos exhiben su cornamenta invernal en Monforte

Una piel sedosa cubre las astas de los machos, que vuelven a crecer durante esta temporada


En consonancia con la época del año, los corzos del sur lucense y de otros lugares lucen la cuerna propia de la temporada de invierno. Los dos ejemplares de la imagen -hembra a la izquierda y macho a la derecha- fueron fotografiados ayer en los alrededores del casco urbano de Monforte. Como se puede ver en la foto, el macho lleva las cuernas recubiertas de una materia sedosa, conocida como terciopelo o borra.

La cornamenta de estos animales caduca cada año -en lo que se conoce como desmogue-, lo que sucede habitualmente entre octubre y diciembre. Una vez caída la antigua, la nueva empieza a crecer recubierta de esta piel, repleta de vasos sanguíneos, que se seca y cae hacia el mes de marzo. Las astas quedan así limpias y preparadas para cumplir su función, que parece ser la de marcar visualmente el territorio en primavera. A diferencia de otros cérvidos, como los ciervos y gamos, los corzos (Capreolus capreolus) no suelen emplearlas en las peleas entre machos.

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