Las fincas con orden de desbroce se duplican este año en Monforte

Cerca de 500 propietarios recibieron los requerimientos solo en el casco urbano


monforte / la voz

El pasado viernes finalizó el plazo concedido por la Consellería de Medio Rural para proceder a la limpieza de biomasa en solares urbanos y en terrenos rurales situados a cincuenta metros de distancia de alguna vivienda. A partir de ahora, al menos sobre el papel, los ayuntamientos son los responsables de verificar el cumplimiento de la normativa. En Monforte se están enviando los últimos requerimientos a los propietarios de cerca de 500 solares del casco urbano que deberán ser desbrozados, casi el doble de los que se encontraban en esta misma situación en el verano del 2016. Las notificaciones correspondientes a las parroquias del municipio todavía no comenzaron a remitirse.

Más de setecientos vecinos del casco urbano y la zona rural recibieron la pasada campaña cartas en las que se les recordaba la obligatoriedad de mantener limpias de maleza sus propiedades. El plazo para realizar los desbroces finalizaba habitualmente el 30 de junio, pero la Xunta decidió adelantarlo este año un mes para atajar el riesgo de incendios tras la oleada del pasado año. Aunque no descarta que pueda producirse una prórroga, el alcalde se dispone a promulgar un bando para curarse en salud. «Vontade de colaboración, toda; pero coas debidas cautelas», explica Tomé.

El alcalde pone como ejemplo de su interés por esta problemática el incremento en el número de requerimientos. Es un censo que va creciendo, según detalla, «a medida que se identifican novos propietarios que incumpren a normativa». La cautela de la que habla tiene que ver, por otra parte, con la inseguridad jurídica que a su juicio podría derivarse de la instrucción sobre gestión de la biomasa vegetal que publicó la Consellería de Medio Rural el pasado 7 de mayo.

En caso de denuncia

Concluido, el plazo para la realización de los desbroces, los ayuntamientos deben localizar los terrenos donde no se hayan llevado a la práctica para dar un ultimátum a los propietarios. Si también lo desoyen y media la presentación de alguna denuncia, las administraciones locales deben ejecutar subsidiariamente la limpieza y requerir los costes al propietario junto con la correspondiente sanción económica. La tramitación de las multas, cuyo importe puede llegar a 3.000 euros, en principio no plantea problemas. Pero en el caso de las zonas rurales, parecen existir reservas sobre las consecuencias legales de una intervención sobre una propiedad privada.

«No papel todo está moi ben, pero na Fegmap xa saíron a relucir algunha dúbidas. Non todos os secretarios dos concellos o teñen claro e sería bo que a Xunta solicitase do Consello Consultivo algún tipo de ditame que elimine a inseguridade xurídica», opina el alcalde.

Sober prioriza el control sobre las plantaciones de pinos próximas a las viviendas

No es nada fácil encontrar estos días a operarios disponibles para realizar desbroces de fincas. Algunos ayuntamientos de la zona comenzaron a llamar al orden a los propietarios que hicieron caso omiso a la instrucción de la Consellería de Medio Rural. Y la cuantía de las sanciones a las que se exponen aquellos que incumplen la normativa son un argumento disuasorio. Los alcaldes asumen, sin embargo, la imposibilidad de llevar a la práctica las directrices de la Xunta al cien por cien. La ola de incendios del pasado año parece haber sensibilizado a muchos vecinos, pero la titularidad de las parcelas no siempre está clara y los concellos tampoco van sobrados de medios.

Sober, por ejemplo, ha decidido fijar prioridades en la puesta en práctica de la instrucción de la consellería sobre gestión de la biomasa. El alcalde de este municipio, Luis Fernández Guitián, avanzó que darán preferencia al control sobre las plantaciones de pinos que incumplen la distancia mínima con respecto a viviendas y núcleos habitados. «Despois do que aconteceu cos lumes de ano pasado, penso que hai moi boa vontade por parte da xente», apunta el regidor.

Ocho de cada diez

Por su parte, el alcalde de Monforte, José Tomé, echa mano de anteriores estadísticas para justificar su optimismo respecto al éxito de los requerimientos de desbroce. En las últimas campañas, en torno al 80% de las notificaciones municipales se tradujeron en la limpieza de la vegetación que estaba acumulada en las respectivas parcelas.

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