Uno de los problemas de feísmo paisajístico más emblemáticos del sur lucense acaba de llegar a su fin con la retirada de la torre eléctrica que se levantó en 1992 junto a las ruinas del castillo de Carbedo, en el municipio de Folgoso do Courel. La operación que tenía el objetivo suprimir el fuerte impacto estético de esta estructura, promovida por el Ayuntamiento con el apoyo económico de la Xunta, comenzó hace alrededor de un año, pero los trabajos se vieron entorpecidos por las malas condiciones meteorológicas, por las dificultades que presenta el terreno —muy rocoso en esa zona— y por los trámites administrativos que hubo que llevar a cabo ante la Consellería de Industria y la confederación hidrográfica del Miño-Sil.

Para desmontar la torre fue preciso soterrar bajo un camino público los cables de la línea del tendido eléctrico que pasan por esta zona. El Ayuntamiento contó con una subvención de unos 38.000 euros concedida por la agencia Turismo de Galicia para financiar esta intervención.

El castillo de Carbedo fue declarado bien de interés cultural en 1994, pero esta figura de protección legal no ayudó a agilizar la retirada de la torre eléctrica construida dos años antes por la entonces llamada Unión Fenosa. En 1997, el Ayuntamiento de Folgoso do Courel aprobó una moción del Partido Popular que pedía que se solicitase a la compañía que cambiase la estructura de lugar. Sin embargo, las gestiones que se efectuaron en esa época no consiguieron que cambiase la situación.

La alcaldesa, Dolores Castro, calificó de «histórico» el hecho de que se haya podido retirar finalmente la torre eléctrica y señaló que este objetivo se pudo cumplir gracias a una línea de ayudas de la agencia Turismo de Galicia que se dirigen específicamente al soterramiento de líneas eléctricas en lugares declarados como BIC. «Se non fose por esas subvencións non nos tería sido posible facelo, porque a única alternativa era embarcarse nunha batalla xudicial coa compañía propietaria da torre sen ter nin sequera a certeza de poder conseguir algo», explica. La regidora recuerda que el Ayuntamiento se había dirigido en varias ocasiones a la empresa para pedirle que cambiase la torre de lugar, siempre sin éxito.

Una imagen mejorada

Castro apunta asimismo que la desaparición de la torre será beneficiosa para la promoción turística del municipio, ya que mejora la estética de uno de sus parajes más conocidos y visitados. «Hai fotografías do castelo de Carbedo publicadas e divulgadas en moitos lugares, pero en case todas aparecía a torre alterando a paisaxe, que é algo que non vai suceder máis de agora en diante», concluye.

Para el patrimonio histórico de la sierra de O Courel, el castillo de Carbedo supone un valor muy singular por ser la única fortaleza de origen medieval que se conserva en este territorio. La fecha de su construcción no se conoce con certeza, pero un documento del siglo XII demuestra que ya existía en ese período. En el año 1181 pertenecía a un hidalgo llamado Nuño Peláez, quien lo donó a la orden monástico-militar de Santiago. Desde entonces la fortaleza perteneció a esta orden, con la única excepción de un período —entre los años 1198 y 1220— en la que estuvo confiscada por el rey Alfonso IX, por motivos que se ignoran. Los investigadores suponen que la función del castillo fue la de controlar la ruta natural que une los territorios de Lugo y León a través de la sierra de O Courel. La fortaleza perdió esa función en el siglo XVI al quedar definitivamente abandonada.

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El castillo de Carbedo se libra por fin de la torre eléctrica que lo afeó durante veintisiete años