Instalarse en O Courel, un desafío que pocos consiguen superar

La mayoría de las familias que se establecieron en la sierra en los últimos años acabaron por mudarse


monforte / la voz

Los alumnos del colegio Poeta Uxío Novoneyra, del municipio de Folgoso do Courel, preparan un estudio sobre las familias procedentes de otras localidades que se instalaron en los últimos años en la sierra. Según indica la profesora Lourdes González, que coordinará este trabajo, la investigación pondrá de manifiesto los problemas que afrontan estas personas, que en su mayor parte acabaron por renunciar y por mudarse a otros lugares. «Temos contabilizadas unhas trece familias que intentaron establecerse no Courel e delas só unha segue vivindo hoxe no municipio», explica.

Esta familia es la de la pareja formada por Pilar Veiga y Pedro Romeo -procedentes de Lugo y A Estrada, respectivamente-, que se instalaron con su hija hace una década en aldea de Hórreos, anteriormente deshabitada durante mucho tiempo. Por el momento no tienen intención de irse, aunque en este tiempo se han encontrado con importantes dificultades. Empezaron criando ovejas y cabras, pero dejaron esta actividad por no resultarles rentable. «A gandería non nos funcionou porque non tiñamos experiencia previa neste sector e nos cursos aos que asistimos falaban sobre todo de vacas, non de cabras e ovellas», explican. «Ademais, o gando que nos venderon era de mala calidade e pagamos a nosa inexperiencia», añaden. En la actualidad viven de desempeñar pequeños trabajos.

La familia no descarta volver a criar ganado, pero apuntan que para ello es preciso que la localidad tenga más vecinos. Hoy en Hórreos solo hay dos casas habitadas y los propietarios de la otra acuden a la aldea únicamente los fines de semana. «Criar animais só é posible se contas coa axuda doutras persoas, porque en caso contrario practicamente non podes saír de aquí en todo o ano», dice Pilar Veiga. Por otro lado, la familia lamenta las pocas oportunidades que tiene su hija, como otros niños que viven en el municipio, en cuanto a las relaciones sociales y el ocio. «Excepto o colexio e as actividades que organiza a anpa, aquí case non hai nada para os nenos», señala.

Otra pareja, la formada por David Rodríguez y Sonia García, vivió con sus dos hijas durante unos años en Froxán, localidad natal de una abuela del primero. En la actualidad la familia reside en Cataluña. Aunque valoran la experiencia vivida en O Courel por la relación con el entorno natural y el trato cercano con los vecinos, acabaron por marcharse debido, por una parte, a la dificultad que suponía conseguir trabajo. «Al principio fuimos tirando entre el paro que cobraba mi mujer y algunos pequeños proyectos que fui encontrando», explica David, que es arquitecto de profesión. «Pero después la necesidad de hallar unas ocupaciones más estables nos llevó a buscar otro lugar donde hubiese una mayor oferta», añade.

Aislamiento de los niños

A los problemas laborales -dice por otro lado Rodríguez- se sumaba la dificultad con que se encontraban sus hijas para relacionarse con otros niños en un municipio tan afectado por el envejecimiento demográfico. «Cuando las niñas eran pequeñas se tenían la una a la otra, pero al crecer necesitan un poco más de amistad y relaciones, y en O Courel es difícil encontrar eso fuera del colegio», comenta. Los problemas de acceso a los servicios, como la atención sanitaria, también pesaron a la hora de marchar. «A veces se hace muy duro, sobre todo en invierno, cuando hay que moverse muchos kilómetros por carreteras con hielo y nieve, o ir a Quiroga o Monforte para conseguir cosas básicas», concluye.

«Los de fuera quieren ir allí y los de allí quieren irse»

El escritor y profesor Séchu Sende, que hace unos quince años rehabilitó una casa en la sierra de O Courel -en el municipio de Quiroga- es una de las personas que residen en la zona de forma temporal. En su opinión, las dificultades con que se encuentran quienes pretenden instalarse en este territorio «son un síntoma da falta de interese das administracións por protexer O Courel». Para fomentar la creación de empleo y atraer gente joven -a su juicio- sería necesario «que se investise en proxectos de desenvolvemento propios do século XXI, como podería ser a creación dun parque natural, porque este territorio non se poderá manter moito tempo se segue dependendo case exclusivamente da minería extractiva».

Sende apunta por otra parte que «en Europa hai territorios aillados e dependentes que conseguiron desenvolver outras actividades económicas e elevar o seu nivel de vida», pero -agrega- «no Courel isto non sucedeu porque non hai interese nin vontade política para fomentar novas fontes de emprego e para apoiar a xente que, ademais da falta de oferta laboral, ten que enfrontarse a eivas como a escasez de servizos médicos e o mal estado das estradas». La conservación de los valores naturales de la sierra, dice el escritor por otro lado, «non poderá ser posible sen a xente, porque é a presenza humana a que os mantén vivos».

Los vecinos de Hórreos piensan también que las administraciones públicas deberían potenciar más el aprovechamiento de los recursos propios de la sierra para crear empleo y ofrecer más oportunidades a gente joven que podría estar interesada en instalarse en este territorio. «Por exemplo, creo que se deberían poñer máis medios para apoiar a produción de castañas e a creación de cooperativas», opina Pilar Veiga.

David Rodríguez apunta por otro lado que durante su estancia en O Courel notó que «la gente joven que nació y creció allí está deseando marcharse a otros lugares donde puedan tener más oportunidades de encontrar trabajo, de contar con servicios de todo tipo y de mejorar sus concodiciones de vida». Sus hijas -dice- «recuerdan como algo muy positivo el tiempo que pasaron en Froxán y siempre están queriendo volver, pero está claro que a los que han vivido siempre en O Courel no les ocurre lo mismo». El problema -añade Rodríguez- «es que a muchos de los que son de fuera les gustaría vivir en esas tierras por su gran atractivo y por toda las cosas positivas que tienen, pero lo que sí son de allí no lo ven igual y no piensan más que en marcharse».

Querer vivir en la aldea... y no poder

Lucía Rey
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Querer vivir en la aldea... y no poder Varias familias de O Valadouro relatan los impedimentos legales que encuentran para construir una casa

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Por el cariño con el que tratan a Chiqui, su perrita, queda claro que a Lara Santiso, de 43 años, y a Miguel Ángel Río, de 46, les encantan los animales y la naturaleza. Pero se dedican profesionalmente a la música, no son agricultores ni ganaderos, y por extraño que parezca, esa circunstancia hace que la Lei do Solo les impida construir una casa en el lugar de sus sueños, una finca que compraron hace unos cuatro años en la parroquia de Moucide, en O Valadouro, el municipio de A Mariña de unos 2.000 habitantes de donde es originario él. «Temos unha finca moi boa, con entrada privada e que conta cos servizos de electricidade, auga e alcantarillado, pero todo son problemas e non se pode facer nada porque está catalogada como zona rústica destinada a explotacións gandeiras ou agrícolas. Algo que xusto aquí é absurdo, porque a un lado e ao outro hai casas que non teñen explotacións», razona con tristeza el hombre, cuyo testimonio refleja bien cómo hay gente que está deseando vivir en una Galicia rural que pierde población a pasos agigantados... y no puede hacerlo o encuentra grandes dificultades para conseguirlo.

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