El carbono 14 revela que Atilano vivió a finales del siglo XV

Francisco Albo
francisco albo MONFORTE / LA VOZ

A POBRA DO BROLLÓN

La tumba del individuo al que los arqueólogos dieron el nombre de Atilano, descubierta a finales del 2017
La tumba del individuo al que los arqueólogos dieron el nombre de Atilano, descubierta a finales del 2017

Los arqueólogos logran poner fechas a las tumbas medievales del castro de Cereixa, mostrando que pertenecen a distintas épocas históricas

23 dic 2020 . Actualizado a las 18:59 h.

Tres años después del hallazgo de la tumba de Atilano en el cementerio medieval del castro de San Lourenzo de Cereixa -en el municipio de A Pobra do Brollón- se ha podido conocer con certeza la antigüedad de este y otros enterramientos descubiertos en la necrópolis. En un laboratorio de Londres se han conseguido realizar dataciones por carbono 14 de los restos de cuatro individuos que vivieron en distintas épocas y que fueron sepultados en este cementerio. Según estos análisis, el enterramiento de Atilano -que se descubrió a finales del 2017 y fue el primer esqueleto hallado en el yacimiento- data aproximadamente de entre los años 1430 y 1522.

Los otros individuos cuyos restos se han podido datar son de épocas más antiguas. La tumba de una mujer a la que los arqueólogos dieron el nombre de Libertaria fue datada entre los años 1124 y 1155. Otras dos sepulturas -llamadas 42 y 43- se dataron en un período histórico muy próximo al anterior. A la primera de ellas se le ha asignado una fecha que oscila entre los años 950 y 1032, y a la segunda, entre los años 948 y 1026. El arqueólogo Xurxo Ayán, director técnico de las excavaciones de Cereixa, señala que estas dos últimas tumbas estaban una junto a la otra. «Pensamos que estes enterramentos poden ser de dúas persoas vinculadas por lazos familiares, en vista da proximidade física e da coincidencia das datas», explica.

Tipos de enterramiento

Las dataciones por carbono 14, señala por otra parte Ayán, corroboran las hipótesis trazadas por los investigadores durante los últimos meses, basadas en el estudio de las diferentes tipologías de los enterramientos. «Xa supóñamos que algunhas tumbas eran máis antigas que outras, porque presentan unhas características que se rexistraron en moitas sepulturas de entre os séculos VIII e XIII, mentres que outras parecían de períodos máis recentes», indica el arqueólogo.