Un gato medieval que dejó su huella en Vilachá de Salvadur

En las excavaciones arqueológicas de Os Conventos se hallaron cientos de tejas, una de ellas con una pisada de animal

Una huella de gato es visible en uno de los numerosos fragmentos de tejas desenterrados en Os Conventos
Una huella de gato es visible en uno de los numerosos fragmentos de tejas desenterrados en Os Conventos

monforte / la voz

Una pisada de un gato que quedó impresa una teja figura entre las numerosas piezas arqueológicas recuperadas en la segunda campaña de excavaciones del yacimiento medieval de Os Conventos, en la parroquia de Vilachá de Salvadur -en A Pobra do Brollón-, que se llevó a cabo durante el pasado agosto. En estos trabajos se desenterraron 6.068 fragmentos de tejas, que pesan en total 443,2 kilos. Teniendo en cuenta que las piezas halladas en las excavaciones deben ser depositadas en un museo una vez que termine su estudio y que «estas humildes cerámicas colapsan calquera almacén» -según apuntan los responsables de este proyecto arqueológico-, se optó por seleccionar para su conservación aquellos ejemplares que ofrecen mayor interés o que se caracterizan por alguna singularidad, como es el caso de la teja con la huella de gato.

En el proceso de selección, añaden, se separaron 470 piezas de cerámica que se distinguen por conservar otras marcas accidentales -como huellas de dedos-, por su morfología, por defectos en la cocción o porque permiten identificar claramente los desengrasantes utilizados en su elaboración, es decir, las materias que se añaden a la arcilla para reducir su plasticidad y darle más consistencia. Según apunta el arqueólogo Xurxo Ayán, director técnico de las excavaciones, se ha podido comprobar que las antiguas tejas halladas en el yacimiento son de fabricación local, ya que se conocen las canteras de barro tradicionales de la parroquia de Vilachá de las que probablemente fue obtenida la materia prima. La tipología de estas piezas -agrega- es idéntica a la de otras tejas que fueron desenterradas en las excavaciones del castro de la parroquia de Cereixa, el otro yacimiento medieval que está siendo estudiado actualmente en el municipio.

Otras piezas

En las excavaciones de este verano en Os Conventos se encontraron en total 637 piezas arqueológicas. Además de los referidos fragmentos de tejas, en el yacimiento aparecieron diferentes objetos de metal y de piedra, y ocho pedazos de huesos de animales. Los elementos metálicos, según explica Ayán, parecen ser bisagras y tachuelas que posiblemente formaron parte de una puerta. Algunas de las piezas de piedra son pequeñas planchas que seguramente se utilizaron como tapaderas de recipientes, una práctica que se mantuvo en este y otros territorios hasta tiempos aún recientes.

Por lo que respecta a los huesos de animales, los investigadores los encontraron en un pequeño recinto de piedra de piedra forma semicircular en el que también aparecieron carbones que parecen ser restos de una hoguera. Estos materiales serán analizados con el método del carbono 14 para intentar precisar su antigüedad con la mayor exactitud.

Los responsables del proyecto arqueológico de Os Conventos -promovido por la asociación vecinal de Vilachá- consideran que al menos una parte de los materiales hallados en las excavaciones pueden proceder del desaparecido convento de San Martiño de Piñeira, que según ciertos documentos históricos existió en el territorio de esta parroquia en la Edad Media. De acuerdo con las hipótesis que manejan ahora los arqueólogos, este antiguo convento fue derribado después de haber sido anexionado al monasterio ourensano de Montederramo -en torno al siglo XII- a fin de dejar espacio libre para ampliar los terrenos dedicados a viñedos.

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