monforte / la voz

El Ayuntamiento de A Pobra do Brollón acaba de mejorar y ampliar una atractiva ruta de senderismo que une la ermita de San Vitoiro con el mirador de A Pena do Santo. El camino llega ahora también hasta el Alto do Graíl, lugar donde se encuentran las minas de hierro de Os Buratos, pasando por Covadelas y la aldea minera de A Veneira de Roques.

El tramo que cubre la ruta de hoy es el comprendido entre la ermita de San Vitoiro y el mirador de A Pena do Santo. Tiene apenas dos kilómetros de recorrido y es de baja dificultad. Una parte de este itinerario era conocido como Camiño da Ermida y en tiempos lo frecuentaban los vecinos de Covadelas para asistir a las misas que se oficiaban todos los domingos en la capilla de San Vitoiro. A la capilla acudían también los vecinos de A Veneira de Roques, pero solo una vez al año, cuando el 27 de agosto se celebraba la romería en honor al santo.

La ruta discurre por un paisaje muy particular, dominado por afloramientos rocosos que se levantan unos sobre otros de forma escalonada. Estas formaciones, en geología denominadas cabalgamientos, se elevan de forma vertical sobre el camino y el cauce del arroyo de Covadelas. Este era también un camino carretero, pero los carros solo podían llegar hasta el souto de Vesarredonda, de donde sacaban madera y castañas. Una vez que se interna en el souto, el camino se hace más sinuoso y presenta pendientes tan fuertes que solo permite transitarlo a pie.

Empieza fuerte

El inicio de la ruta se encuentra enfrente de la ermita y al lado de una pequeña área de descanso, unas escaleras de madera permiten un cómodo acceso al sendero que comienza con una corta y fuerte subida. La pendiente se hace después más suave durante los primeros seiscientos metros de recorrido.

En los doscientos primeros metros de la ruta y por encima del camino, hay tres albarizas abandonadas y una antigua cantera de pizarra. De esta cantera sacaban los vecinos de Covadelas grandes lajas de pizarra que eran utilizadas en los cierres de sus fincas.

El recorrido pasa después por la base de un impresionante roquedal sobre el que se asienta el mirador denominado A Pena do Santo o de San Vitoiro.

Un centenar de metros más adelante, el camino pasa por la Pena dos Cas. El camino avanza aquí encajonado y prácticamente labrado en el propio afloramiento rocoso a lo largo de doscientos metros más, un tramo de la ruta que es realmente espectacular.

A continuación, el sendero entra en el lugar de Vesarredonda, donde el monte bajo da paso a un frondoso bosque formado por castaños, robles, abedules, cerezos, fresnos y algún que otro acebo. En ese punto, la pendiente del camino se vuelve más acusada y presenta un trazado sinuoso que en algunos tramos se asienta sobre suelo de pizarra.

En el kilómetro 0,8 el bosque da paso a monte bajo y la pendiente se hace más suave. A la derecha queda A Pena da Barranca, con una caída en vertical sobre el río Covadelas de una altura superior a los cien metros.

Unos trescientos metros más adelante el camino desemboca en una pista forestal. En ese punto hay que desviarse a la izquierda para visitar el mirador de A Pena do Santo. La pista de la derecha sería la otra opción para quienes quieran continuar la ruta en dirección a Covadelas y A Veneira de Roques.

Una vez recorridos unos quinientos metros, arranca a mano izquierda un camino ancho que baja hasta el mirador que se encuentra a cien metros de distancia de cien metros.

Hay que ser prudentes

Las vistas que se dominan desde este lugar son de vértigo. Al pie del precipicio se ve la ermita de San Vitoiro. A la izquierda, el cañón del arroyo de Covadelas y los roquedales de Pena dos Cas, Pena do Poleiro, Pena da Barranca y Pena do Buzaco. Esta última se levanta a la derecha de la Pena do Santo, por encima de la ermita. Es fundamental extremar las precauciones al aproximarse y caminar por el entorno del mirador, debido a que hay grandes precipicios con caídas verticales superiores a los cien metros.

Dice una tradición local, que en el lugar donde está la actual ermita de San Vitorio había otra abandonada y en ruinas y que durante un tiempo los fieles dejaron de acudir a la romería anual. Pero de repente el santo, que estaba guardado en la iglesia parroquial de Santa María de Saa, apareció en lo alto de esta peña. Los vecinos subieron para devolverlo a la iglesia, pero al día siguiente el santo siempre volvía a parecer en lo alto de las rocas. Los fieles decidieron entonces reconstruir la antigua ermita en el lugar de San Vitoiro, para evitar las idas y venidas del santo y así de paso recuperar la romería.

Desde A Pobra do Brollón

Hay que tomar en A Pobra do Brollón la carretera que conduce hacia A Pousa y Covadelas y A Veneira de Roques. En el kilómetro 5,2 es preciso dejar el asfalto y desviarse a la derecha por una pista de tierra para la ermita de San Vitoiro, distante dos kilómetros

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El vértigo sobre las rocas a las que trepaba San Vitoiro