Viticultura de alto riesgo en Vilachá

Un derrumbe amenaza con cortar el único acceso a las viñas de la ribera de Eivedo


MONFORTE / La VOZ

En la Ribeira Sacra, los temporales de lluvias suelen dejar huella en las zonas de viñedo. Es frecuente que se venga abajo algún muro de piedra como consecuencia de las escorrentías y la fuerte inclinación del terreno. Pero en la ladera de Eivedo, en Vilachá de Salvadur, no solo habrá que reconstruir bancales a causa del tren de borrascas más reciente. Las filtraciones de agua provocaron un aparatoso derrumbe en el lateral de la única pista de acceso a esa ribera, la de mayor superficie vitícola de las tres que se levantan sobre el Sil en el municipio de A Pobra do Brollón.

El desplome se registró a escasos metros del lugar donde la pista pasa sobre el arroyo que separa las riberas de Eivedo y Val do Frade. Escombros y rocas cubren ahora la ladera hasta el fondo del barranco por el que discurre ese afluente del Sil. En la lateral de la carretera afectado por el derrumbe, parte del pavimento carece de base de sujeción y se ve agrietado en ambos extremos. La calzada no es muy ancha y hay que atravesar el tramo lo más lejos posible del extremo en el que cedió la ladera.

La situación preocupa a los viticultores que tienen viñas en Eivedo. «O problema hai que arranxalo o antes posible porque non vai ir a menos. O normal é que poida ir a máis a pouco que chova», dice Antonio Anglada, de la bodega de Ribeira Sacra Adegas Salvadur, cuyos viñedos se encuentran situados en esa ladera. En el lugar en el que se produjo el derrumbe, apunta el bodeguero, «a pena non é compacta, está cortada en capas e pode baixarse máis se hai filtracións».

Construir una escollera

El derrumbe se originó días antes de la pasada Nochebuena y el Ayuntamiento envió al al técnico de urbanismo para realizar una primera inspección. En principio, no parecen existir problemas de estabilidad que aconsejen cerrar al paso de vehículos el tramo de calzada afectado. De tener que llevase a cabo esta medida, los viticultores no dispondrían de acceso alternativo por carretera a esa ribera.

El alcalde de A Pobra do Brollón, José Luis Maceda, mantuvo una entrevista con la jefa provincial de Medio Rural en la que se valoraron posibles soluciones para el desplome. La opción más factible parece ser la construcción de una escollera en el lugar en el que su hundió el terreno para garantizar la estabilidad de la ladera. Según las primera estimaciones, el presupuesto de las obras rondaría los 15.000 euros.

La construcción de la escollera obligaría previsiblemente a ganar algo más de espacio para la pista en la margen contraria al lateral en el que se produjo el derrumbe. Para ello sería necesario romper la roca de la pared mediante una retroexcavadora o el uso de explosivos.

En la ribera de Eivedo se recuperó en los últimos años una importante superficie de viñedo. Bodegas como Rectoral, Abadía da Cova o Guímaro compran uva a cosecheros de la zona inscritos en la denominación de origen. La poda está ahora en pleno apogeo y los viticultores transitan por la pista con precaución. El paso de tractores con carga, habitual en la vendimia, se presenta muy problemático si antes no se construye la escollera.

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