Además de los trastornos que causó en numerosas carreteras del sur lucense durante los pasados días, el paso de la borrasca Helena dejó en las zonas altas de este territorio unas considerables cantidades de nieve que previsiblemente tendrán un efecto importante en los caudales de los ríos, arroyos y fuentes. La intensidad de estas precipitaciones fue especialmente patente en la carretera que lleva desde la capital municipal de A Pobra do Brollón hasta Saa y A Veneira de Roques. En en esta última localidad ?a unos novecientos metros de altura? empieza una pista de tierra que lleva hasta el alto de Catro Cabaleiros, en el límite de este municipio con los de Folgoso do Courel, O Incio y Samos. Durante el pasado fin de semana, esta pista resultaba intransitable incluso para los todoterrenos ordinarios. La presencia de capas de nieve de hasta veinte centímetros hizo que el vial fuese impracticable para la mayoría de los vehículos.

En A Veneira de Roques ?donde las nevadas que cayeron el año pasado fueron muy escasas?, esta vez la nieve acumulada sobre el suelo llegaba a unos quince centímetros de altura. El empinado camino de acceso a la aldea solo podía ser recorrido a pie, pero eso no supuso un problemas, ya que esta temporada no hay ningún vecino en la localidad. En las cotas más bajas, la nieve hizo aparición en torno a los seiscientos metros de altura y a partir de los setecientos la cantidad era ya muy abundante, notablemente superior a la que se registró en las nevadas del anterior invierno en esta misma zona.

Proceso de despoblación

Los temporales de nieve como el del pasado fin de semana, según explica el alcalde José Luis Maceda, afectan hoy a un número muy reducido de vecinos del municipio, ya que las tierras altas que se ven más expuestas a las nevadas están prácticamente deshabitadas. En A Veneira de Roques solo queda actualmente una casa ocupada, pero la vecina que vive en ella pasa la mayor parte del tiempo en la capital municipal. En O Busto, situado a una altura similar, no vive nadie desde hace años. Lo mismo ocurre en la aldea de Forgas, aunque está a menor altitud que las anteriores. En esta parte del municipio solo está habitada la aldea de Covadelas, donde vive una sola familia.

El temporal de los pasados días no llegó a causar problemas en esta localidad, que se encuentra a menor altura que A Veneira y O Busto y por lo tanto sufrió las nevadas en menor medida que estos otros núcleos. «Desta vez non nos pasou nada de particular ?explica Jorge Núñez, vecino de Covadelas?, porque ademais xa estamos acostumados a vivir aquí e sempre nos prepararmos ben para pasar o inverno». Pero en otro temporales de nieve la situación fue diferente. «Houbo ocasións en que nevou moito máis que agora non demos saído da aldea co coche en varios días», dice Núñez. «Hai como catro anos a neve deunos un bon susto, porque un dos meus fillos estaba con gripe e sufriu un desmaio nun momento en que non podiamos saír de aquí», agrega. El incidente, por suerte, no tuvo mayores consecuencias. Cuando los temporales son menos intensas, señala por otra parte el vecino, la nieve se derrite en muy poco tiempo en Covadelas ?en uno o dos días como mucho? y no suele impedir el paso por la pista de acceso a la localidad.

Muy pocos casos

Exceptuados estos casos, apunta por otro lado el alcalde José Luis Maceda, en el municipio apenas quedan localidades aisladas en los que unos pocos vecinos tengan que hacer frente a las nevadas y al riesgo de quedar incomunicados. «Está tamén o caso de Parada dos Montes, pero nese núcleo son máis veciños, porque hai aínda unhas cinco casas habitadas, e ademais non é nada habitual que teñan problemas por causa da neve», agrega el regidor. Fue lo que ocurrió durante el reciente paso de la borrasca Helena, que no causó ninguna dificultad a los vecinos de Parada dos Montes.

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«Desta vez non pasou nada, pero as nevadas xa nos deron algún susto»