monforte / la voz

En la aldea de A Pousa -en la parroquia de Saa, en A Pobra do Brollón- aún se conserva un camino tradicional que en tiempos daba acceso a un conjunto de praderías y presas de riego, y a un reducido souto de castaños. Este camino era conocido como Camiño dos Mendreiros. El pastoreo en esta zona fue mermando con el tiempo hasta su desaparición y los prados se abandonaron. El camino cayó en desuso y solo se siguió utilizando de forma ocasional para sacar madera y acceder a un souto situado cerca de A Ribeira, en los límites con las tierras de Forgas.

El camino puede aprovecharse hoy como una ruta -de menos de dos kilómetros- de gran interés paisajístico y etnográfico, ya que pasa por varias presas situadas a lo largo del río de Forgas que permitían regar los prados situados en las orillas. El recorrido empieza en A Pousa. Antes de iniciarlo, merece la pena visitar la aldea, empezando por la iglesia parroquial de Santa María de Saa. Está ubicada en una pequeña loma a la salida de la localidad, junto a la carretera que lleva a Forgas. Es un edificio del siglo XVI que consta de tres naves separadas por pilastras y arcos de medio punto. La puerta de entrada está formada por un arco de medio punto adovelado y protegida por un porche que se apoya en cuatro esbeltas columnas. En el interior hay que destacar un retablo mayor de estilo renacentista con cinco hornacinas que albergan imágenes de bella factura. Cerca del templo se encuentra el molino de Marcos, de los llamados «relos», es decir, sin peneira o tamiz.

Primer tramo

Los primeros trescientos metros de la ruta hay que recorrerlos por el asfalto, yendo en dirección a Forgas. Después hay que desviarse a la izquierda por una pista de tierra para tomar el Camiño dos Mendreiros. La mayor parte de los prados estaban situados en este primer kilómetro del río de Forgas, cerca de A Pousa. Buena parte de ellos están abandonados, pero conservan algunos accesos y la mayoría de sus presas.

El camino empieza ya en sus inicios a tomar altura y el cauce del río de Forgas se vuelve más accidentado, lo que impide acercarse a la orilla. En el kilómetro 0,8 la ruta bordea por su base el castro de Saa o Roda do Castro, un antiguo asentamiento defendido por un profundo foso excavado en la roca que hoy está cubierto de maleza.

De este tramo del camino principal salían varios senderos que bajaban hasta la orilla del río y que luego se cruzaba por dos rústicos puentes, construidos con troncos de madera, que daban acceso a los prados situados en la otra orilla. Uno de ellos era conocido por el puente de O Piña, apodo de un vecino de Ferreiros. El otro puente estaba río arriba, ya en las proximidades de A Ribeira y daba acceso a varios prados propiedad de un vecino de la misma aldea que era conocido por Pincheira. La ruta continúa con un suave ascenso y luego se vuelve más llana cuando se aproxima al final del recorrido. Caminamos entre bosques de ribera en paralelo al río de Forgas, aunque a mayor altura, hasta desembocar finalmente en la zona de A Ribeira, final del camino y de la ruta.

En este lugar, el río de Forgas atraviesa una estrecha garganta y tiene que salvar un fuerte desnivel. Para acceder a este espectacular paraje, el principal de la ruta, hay que retroceder unos cincuenta metros y localizar una estrecha senda abierta por los animales que baja directamente hasta la orilla del río. Antes hay que cruzar un antiguo canal de riego construido con losas de pizarra y después es preciso seguir caminando en sentido ascendente por la orilla del río unas decenas de metros para poder disfrutar de este impactante espectáculo natural.

Desde a pobra: hay que salir de la capital del municipio por la carretera que lleva A Pousa, Forgas y A Veneira de Roques. A Pousa, donde empieza el recorrido, está a tres kilómetros de distancia

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Una caminata por el río de Forgas