Muere en medio de un partido un jugador de fútbol sala de 18 años

Alejandro Blanco formaba parte de un equipo juvenil de Monforte en un torneo aficionado que se disputaba en el polideportivo de A Pobra do Brollón

M.F.G.

Un joven de 18 años murió ayer de madrugada mientras jugaba un partido de fútbol sala en el municipio lucense de A Pobra do Brollón. Alejandro Blanco Regalado cayó fulminado en lo que parece un episodio de muerte súbita debido a algún tipo de problema cardíaco. El fallecido vivía en Monforte, acababa de aprobar la selectividad y se preparaba para trasladarse con su familia a Salamanca para estudiar allí fisioterapia. Su muerte cayó como un mazazo en toda la comarca de Monforte, donde tanto él como su familia eran muy conocidos.

El suceso ocurrió en el polideportivo de A Pobra do Brollón, en el que estos días se celebraba un torneo de fútbol sala aficionado con diferentes categorías por edades, desde prebenjamines a juveniles. El Capitol, el equipo del fallecido, competía en juveniles y esta formado en su mayor parte por jugadores de Monforte. Alejandro Blanco murió poco después de la una, cuando faltaba poco para que terminase la primera parte, pero él no llevaba más de seis o siete minutos jugando.

«El balón había salido del campo y él fue a recogerlo para sacar de banda», explica el árbitro del partido, Julio Corral, un entrenador que la pasada temporada ejerció como técnico de la Sarriana y hace años del Calasancio, el club de base de Monforte en el que Álejandro Blanco había jugado en todas sus categorías hasta su despedida como juvenil al final de esta temporada. El chico no llegó ni a sacar. Con el balón en la mano, se puso de rodillas y se desmayó.

Entre el numeroso público que presenciaba el encuentro había una enfermera que inmediatamente empezó a hacerle una reanimación cardíaca. Al parecer, cuando llegó la ambulancia, el médico que venía de urgencias de Monforte no pudo utilizar el desfibrilador que traía con él porque al chico todavía le latía el corazón. Sin embargo, poco después murió. Ni siquiera pudieron subirlo a la ambulancia.

Hace apenas unos días celebraba su mayoría de edad y sus buenas notas en la selectividad

Alejandro Blanco había cumplido 18 años el pasado día 23. La celebración fue doble, porque Álex, así se referían a él sus amigos, había aprobado la selectividad con buenas notas después de completar segundo de BAC en el instituto Río Cabe de Monforte. Quería estudiar fisioterapia y planeaba matricularse el curso que viene en Salamanca, de donde son originarios sus padres.

El chico era hijo de Óscar Blanco y Rosa Regalado, profesores ambos en el colegio monfortino de los Escolapios, del que el padre fue director durante un tiempo. Los dos llevaban aproximadamente veinte años establecidos en Monforte, donde nacieron sus dos hijos.

La madre presenciaba el partido de fútbol de A Pobra do Brollón junto con la hermana melliza del fallecido. A pesar de la hora que era, en el polideportivo todavía quedaban decenas de personas, entre jugadores que ya habían disputado sus partidos o esperaban a hacerlo y sus familiares.

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