Abril del 2021: La cuenca del río Cabe se convierte en un área natural protegida

LEMOS

Un ejemplar de garceta común (Egretta garzetta) en el tramo del río Cabe que discurre por el municipio de Monforte
Un ejemplar de garceta común (Egretta garzetta) en el tramo del río Cabe que discurre por el municipio de Monforte FERNANDO DE LA PEÑA

La Xunta decidió hace 25 años incluir en Red Natura casi todo su curso, una medida que en principio no estaba prevista

26 abr 2026 . Actualizado a las 05:00 h.

La cuenca del río Cabe fue propuesta hace ahora 25 años para ser incluida en la entonces naciente Red Natura 2000. En un principio, según informó la edición local de La Voz el 21 de abril del 2001, la Consellería de Medio Ambiente solo había previsto declarar como área natural protegida el tramo final del río, que se incluyó en la propuesta sobre el cañón del Sil. Pero después decidió aumentar esta zona, ampliándola a 1.576 hectáreas. «De este modo, la solicitud de medidas de conservación del hábitat se amplía a la práctica totalidad del cauce fluvial», señalaba la noticia.

El nuevo espacio de interés comunitario propuesto por la Xunta, decía además la información, se extendería así «desde la desembocadura del arroyo de Ferreira hasta la cabecera del río Cabe, con la única salvedad del tramo que atraviesa el núcleo urbano de Monforte». La propuesta de conservación, añadía, «afecta además a los afluentes Carabelos, Cinsa y Mao, aunque en este último la protección iría solamente hasta el embalse de Vilasouto».

Hábitats de interés

La propuesta de la Xunta debería ser trasladada a la Comisión Europea a través del Ministerio de Medio Ambiente. «La inclusión definitiva de las sierras de O Courel y O Faro, el cañón del Sil y el cauce del Cabe en la Red Natura 2000 no impedirá el aprovechamiento de sus recursos, pero obligará a la administración a conservar las especies y hábitats de interés que justificaron su elección», apuntaba también la noticia de este diario.

En el caso concreto del cauce del Cabe, según la misma información, «la Consellería de Medio Ambiente valora la existencia de bosques de especies autóctonas en su ribera». El ecosistema del río —añadía— «mantiene además algunas variedades de peces en peligro de extinción, entre las que se encuentran la boga y la bermejuela».

En junio de ese mismo año, la Consellería de Medio Ambiente incluyó en el Rexistro Xeral de Espazos Naturais el cauce del Cabe y las otras tres áreas del sur de la provincia que habían sido propuestas para integrarse en Red Natura 2000. Según una información publicada por La Voz el día 21 de ese mes, el territorio de la nueva área protegida se extendería por los términos municipales de O Incio —donde tiene su cabecera el río—, Bóveda, A Pobra do Brollón, Monforte, Pantón y Sober. «Los responsables de Medio Ambiente llaman la atención sobre su ‘boa representación de bosques de ribeira' y sobre la existencia de especies piscícolas como la boga y la bermejuela, así como de diversas variedades de insectos», señalaba además la noticia.

Las cuatro zonas del sur de la provincia declaradas «espazos en réxime de protección xeral», precisaba asimismo la información de este diario, tendrían la denominación técnica de Lugares de Interés Comunitario o LIC. «Al igual que demás áreas gallegas incluidas en esta categoría, se someterán a un proceso de evaluación por parte de la Comisión Europea, que seleccionará los lugares que serán incluidos definitivamente en la Red Natura 2000», explicaba la noticia. Finalmente, las cuatro áreas seleccionadas por la Consellería de Medio Ambiente acabarían por obtener esta categoría.

Además del cauce del Cabe, la Xunta incluyó en Red Natura un espacio de 102.685 hectáreas en la sierra de O Courel y sus alrededores que abarca los municipios de Folgoso, O Incio, A Pobra do Brollón, Quiroga, Ribas de Sil, Samos y Triacastela. Otra área que se incluyó por entonces en Red Natura fue el cañón del Sil, con una superficie de 5.961 hectáreas que se extiende por los concellos de Pantón, Sober, Nogueira de Ramuín y Parada de Sil. En la sierra de O Faro, asimismo, fue creado un espacio natural protegido de 3.002 hectáreas de extensión, repartido entre los municipios de Chantada, Carballedo y Rodeiro.

Una acogida «positiva pero cautelosa» por parte de los ecologistas

Los ecologistas del sur lucense, según indicó la información de La Voz, consideraron positiva la entrada en vigor de la figura legal de protección de espacios naturales en este territorio, pero se mostraron «cautos con respecto a sus posibles efectos». Los representantes del colectivo Xevale apuntaron a este respecto que «é un paso importante para a defensa da natureza, como todas as medidas legais de protección, pero ten que ir acompañado de medidas serias e non quedar simplemente nunha declaración sobre o papel».

Desde esta entidad apuntaron además que el Rexistro de Espazos Naturais «non implica unha protección moi forte do medio ambiente e todo dependerá de como se aplique». A este respecto, mencionaron el cano de la zona de Umia-O Grove, «que está considerada como área protexida e sen embargo está nunhas condicións penosas».

Por su parte, el delegado provincia de Medio Ambiente, Luis González, puntualizó que creación de esta nueva figura legal de protección de los espacios naturales no debería ser «motivo de alarma», ya que no supondría «una restricción drástica para las actividades económicas locales», decía también la noticia. González apuntó que «las zonas propuestas de Galicia para la Red Natura suponen un 12% de nuestro territorio, mientras que en la comunidad de Madrid se elevan al 40% de la superficie y eso no significa que en Madrid se vaya a prohibir radicalmente todo tipo de actividad económica». Todos los usos y actividades tradicionales de estos territorios podrían seguir llevándose a cabo, mientras que los demás deberían contar con un «informe preceptivo y vinculante» de la Consellería de Medio Ambiente.