Un hostelero de Mallorca se muda a O Courel y abre un mesón: «Estaba harto de guiris»
LEMOS
Acaba de poner de nuevo en marcha el único restaurante y alojamiento de A Seara
12 abr 2026 . Actualizado a las 05:05 h.En septiembre del año 2000 empezó a funcionar el único establecimiento de hostelería de la aldea de A Seara, perteneciente al municipio de Quiroga y a la sierra de O Courel. El negocio —un mesón con restaurante y hospedaje— cerró hace unos años tras el fallecimiento de su propietario, Antonio Carrete, y desde entonces la localidad no ha contado con ningún servicio turístico. Pero esta Semana Santa el mesón de A Seara reabrió sus puertas de la mano de alguien llegado de muy lejos. El nuevo responsable del establecimiento es el mallorquín Jaime Giner Montes, que cuenta con una amplia experiencia en la actividad hostelera en su comunidad de origen, donde trabajó como jefe de recepción y en otras ocupaciones.
El hecho de haber elegido la aldea de A Seara para abrir este negocio no se debe a que tenga alguna raíz familiar en Quiroga, en algún otro lugar próximo o en cualquier parte de Galicia. «Simplemente descubrí en internet que este local estaba cerrado y en alquiler, vine a verlo, me gustó y me animé a venir aquí, porque necesitaba un sitio tranquilo para vivir», explica. «Es que estoy harto de guiris», añade entre risas.
Este establecimiento tenía anteriormente el mismo nombre que el pueblo, pero su nuevo responsable ha decidido llamarlo Mesón Carrete en recuerdo de su primer propietario. El negocio está situado en un antiguo edificio de arquitectura tradicional —que en su día albergó una cantina antes de su transformación en mesón— que al parecer tiene detrás más de dos siglos de historia. «No hizo falta hacerle muchas reformas y el local está ahora prácticamente igual que estaba antes», explica Giner.
Oferta gastronómica
El mesón de A Seara, que cuenta también con un hospedaje de tres habitaciones, inició su actividad el 1 de abril. En cuanto a la oferta gastronómica del restaurante, Jaime Giner —que se ocupará de la cocina— dice que «habrá un poco de todo, pero más o menos será lo mismo que se ofrecía antes».
En los menús, continúa, habrá caldo gallego, botelo, estofado de ternera, cabrito al horno, croquetas de pollo o de setas... «Mi idea es ir variando cada semana», dice. El restaurante, por otro lado, no tendrá una carta física y la oferta de cada día estará escrita en unas pequeñas pizarras. «Las comidas se harán el mismo día y serán a base de productos locales», apunta el hostelero.
El establecimiento, según prevé su responsable, ofrecerá comidas de lunes a jueves y los fines de semana —viernes, sábados y domingos— también se servirán cenas. En principio tiene previsto abrir todos los días del año.
Desde que Jaime Giner se hizo cargo del mesón, anunció su reapertura mediante publicaciones en internet y en carteles colocados en diversos puntos de Quiroga. «La gente está reaccionando muy bien y se nota que había muchas ganas de que en A Seara volviese a funcionar un mesón», comenta. «Ya llamó mucha gente para hacer reservas y tengo varios grupos apuntados», añade. A su juicio, la temporada turística de Semana Santa, que será la primera de su nuevo establecimiento, «se presenta muy bien».
Locales y foráneos
El hostelero espera contar con clientela local, pero confía en acoger también a numerosos visitantes del geoparque Montañas do Courel que hasta ahora no podían disponer de ningún servicio de este tipo en A Seara ni en sus alrededores. En la localidad, por otra parte, funciona desde finales del 2024 el centro de música gallega de raíz de la Fundación Legar, creada por el músico e investigador Xavier Blanco. Desde su apertura ha atraído a numerosos visitantes de toda Galicia. «La gente que viene a conocer el geoparque o a visitar este centro no tenía ningún sitio donde pararse a comer en A Seara, pero ahora la situación ha cambiado», apunta Ginés.
Dentro del geoparque Montañas do Courel, A Seara forma parte de la llamada ruta de las aldeas paleozoicas, ya que en la arquitectura tradicional de estos lugares se emplearon rocas formadas hace cientos de millones de años. En esta localidad, los materiales más abundantes son las pizarras y los esquistos del período Silúrico, de entre hace 443 y 416 millones de años. La aldea se encuentra además en un valle que conserva huellas de los glaciares de la última Edad del Hielo.