El paseo fluvial de Monforte tendrá bancos y papeleras cada cien metros

Luis Díaz
LUIS DÍAZ MONFORTE / LA VOZ

LEMOS

La zona de parque de Cobas es ahora la única provista de bancos y papeleras en todo el paseo
La zona de parque de Cobas es ahora la única provista de bancos y papeleras en todo el paseo CARLOS CORTÉS

El proyecto inicial no incluía mobiliario y el Ayuntamiento acaba de adquirirlo

19 sep 2021 . Actualizado a las 05:00 h.

El último de los tramos del paseo fluvial es también, con mucho, el más transitado de todo el trayecto que fue acondicionado en sucesivas fases en las márgenes del Cabe a su paso por Monforte. A diferencia del trecho que discurre entre el puente de la variante y el Parque dos Condes, integrado en la trama urbana, el camino entre la zona verde y la parroquia de Piñeira ocupa una antigua senda de pescadores apartada de las edificaciones. El río en esa parte no está encauzado artificialmente, como sucede en el casco urbano, y la ribera mantiene su vegetación más característica. Vecinos y visitantes la frecuentan para caminar o para practicar deporte a aire libre. Solo se le puede poner una pega: el proyecto de la Confederación Hidrográfica del Miño-Sil pasó por alto en su día dotarlo de bancos y papeleras. Ese olvido por fin va a ser corregido, aunque con cargo al presupuesto municipal.

La instalación de bancos y papeleras a lo largo del paseo entre el Parque dos Condes y el puente de Piñeira, fue confirmada por el alcalde, José Tomé, en el último pleno celebrado antes de las vacaciones estivales. Este tramo tiene algo más de tres kilómetros de longitud, pero hay que descontar la zona verde de Cobas, que ya dispone de ese equipamiento. Según indicó Tomé, habrá un banco y una papelera cada cien metros, aproximadamente. El Ayuntamiento ya recibió el mobiliario, que está en depósito a la espera de su instalación, aplazada hasta ahora debido a la menor disponibilidad de personal en las brigadas municipales en los meses de veranos.

La última fase del paseo fluvial quedó terminada a comienzos del 2015 y los vecinos se apresuraron a estrenarla a pesar de que su inauguración oficial no se produciría hasta junio de ese año. El Ayuntamiento ya subsanó otras carencias en las obras, que fueron costeadas mayoritariamente por la Confederación Hidrográfica del Miño-Sil.