Vacunados en los "rescates": «Lo malo no es el retraso, sino la falta de información»

Carlos Cortés
Carlos Cortés MONFORTE / LA VOZ

LEMOS

Isabel y Santiago, este lunes justo después de ser vacunados
Isabel y Santiago, este lunes justo después de ser vacunados CARLOS CORTÉS

Isabel Fernández y Santiago Blázquez recibieron la vacuna esta semana en Monforte. Llevaban dos meses esperando

17 jun 2021 . Actualizado a las 20:34 h.

Isabel Fernández y su marido Santiago Blázquez son dos de las 150 personas que se vacunaron este lunes en Monforte. Los 150 forman parte del grupo de los denominados «rescatados», porque por su edad o por su profesión tenían que haber sido vacunados antes. En este colectivo hay de todo, desde quienes la primera vez que los citaron no podían ir a personas que simplemente no se habían dado cuenta de que los habían convocado en su momento, pasando por otras que por mucho que insisten no conseguían que les diesen fecha. Este último es el caso de Isabel y Santiago. «Nadie te da una explicación concreta sobre el retraso -explica ella- y llega un momento en que la sensación de abandono es total».

 Isabel y Santiago son emigrantes en Alemania y llevan media vida en Núremberg, pero ahora están ya jubilados y pasan temporadas en Monforte, la localidad natal de ella. Aquí estaban cuando empezó el proceso de vacunación en Europa y decidieron quedarse para recibir la vacuna cuando les tocase. El 4 de abril comunicaron oficialmente al Sergas que estaban en Monforte y se dieron de alta como desplazados. Isabel tiene 66 años y Santiago 72, y en aquel entonces estaba en marcha la vacunación de los de 70 a 79, así que era el momento adecuado.

Pero desde aquel 4 de abril tuvieron que pasar nueve semanas para que por fin les diesen cita. No se quejan del retraso, sino de la falta de información. «Veíamos por la tele -explica Isabel- que iban rebajando la edad de vacunación y que los de nuestra edad se la iban poniendo todos y a nosotros nadie nos explicaba nada». El 5 de mayo, tras un mes de espera, se decidieron a llamar a la Consellería de Sanidade para avisar de que ellos seguían esperando. No sabían si se habían olvidado de ellos. En los avisos hicieron constar que Santiago sufrió un ictus hace un par de años que le ha dejado algunas secuelas físicas.

Ante la falta de respuesta, volvieron a llamar dos días después. Les contestaron que en su base de datos faltaba la calle en la que vivían en Monforte y tomaron nota de la dirección completa, pero aquello tampoco sirvió. Fueron en persona al centro de salud de Monforte, también al punto de vacunación, llamaron 19 veces por teléfono a los números de incidencias que tiene el Sergas para estos casos, fueron al médico que les habían asignado... Nunca consiguieron una explicación sobre el retraso.

Hasta que por fin el 11 de junio recibieron la cita para tres días después. Igual que a todos los demás «rescatados» ese día en Monforte, a ellos les tocó la vacuna de Jansen. Después de dos meses de espera, ya están inmunizados. Una vez liberados de incertidumbre, piden a las autoridades sanitarias más claridad en la información que dan a quienes llaman para preguntar cuándo les va a tocar. Si les hubieran dicho que por ser desplazados tendrían que esperar hasta el final, lo habrían entendido, pero es que nadie se lo decía. «Sabíamos que teníamos derecho a la vacuna -razona Isabel- pero llegamos a pensar que se habían olvidado de nosotros».