Un estudio analiza los cambios que trajo Roma a los castros lucenses

Una tesis doctoral recoge investigaciones hechas en centenares de yacimientos

Excavaciones en el castro de Arxeriz, en O Saviñao, uno de los yacimientos arqueológicos investigados los Luis Francisco López
Excavaciones en el castro de Arxeriz, en O Saviñao, uno de los yacimientos arqueológicos investigados los Luis Francisco López

monforte / la voz

Cerca de setecientos castros y de quinientas antiguas explotaciones mineras fueron estudiados por el arqueólogo Luis Francisco López González para realizar una tesis doctoral sobre la evolución del poblamiento castreño y los cambios que causó la llegada del Imperio Romano en el sur de la provincia y en las sierras orientales lucenses. La tesis fue elaborada en el Instituto de Historia del Centro de Ciencias Humanas del CSIC (Consejo Superior de Investigaciones Científicas) y defendida recientemente en la Universidad Complutense de Madrid. López participó personalmente en las excavaciones realizadas en algunos de estos yacimientos, como es el caso de los castros de Arxeriz -en O Saviñao- y Castromaior -en O Saviñao-, entre otros.

El estudio, según apunta el arqueólogo, se centra principalmente el período que va desde el siglo II antes de Cristo hasta la implantación del dominio romano en estos territorios. «Abarca unos novecientos años, en los que se produjeron unos cambios en las dinámicas socioeconómicas que comenzaron ya antes de la conquista propiamente dicha», explica. «Está claro que cuando el Imperio Romano empezó a explotar los yacimientos auríferos hubo una transformación social enorme, pero la influencia imperial ya se había hecho sentir antes, porque cuando Roma entró en estos territorios ya llevaba mucho tiempo ocupando otras partes de la Península, ya estaba muy cerca, y eso también tuvo un influjo importante en las sociedades castreñas», añade.

López señala por otra parte que la profunda transformación social y económica causada por la influencia romana se percibe con más claridad en las tierras del interior lucense que en otras partes de Galicia, principalmente en las áreas litorales. «Es que estos territorios los cambios fueron mucho más rápidos y más bruscos porque habían sido unas sociedades más aisladas -apunta a este respecto-, mientras que las poblaciones de la costa ya tenían una tradición de relaciones y de intercambios con el exterior y por lo tanto su comportamiento fue distinto».

Para estudiar estos procesos, según explica, López realizó «un muestreo» de yacimientos arqueológicos en un ámbito geográfico que se extiende desde las márgenes del Miño y el Sil hasta las sierras de O Courel y Os Ancares pasando por lugares como el valle de Sarria y Viladonga.

«En Arxeriz se ve cómo cambió el almacenamiento de recursos agrarios»

Con raíces familiares en los municipios de Ribas de Sil y Portomarín, Luis Francisco López vivió una parte de su vida en Chantada. Todos estos territorios se encuentran entre los que investigó para la elaboración de su tesis doctoral.

-¿Qué aspectos interesantes para su estudio encontró en el castro de Arxeriz, uno de los que ha excavado?

-Arxeriz es un yacimiento importante porque en este lugar puede verse cómo cambió con la romanización la dinámica de almacenamiento de los recursos agrarios. La sociedad castreña tradicional de la Edad del Hierro estaba formada por aldeas independientes y la producción agraria de estas poblaciones estaba destinada básicamente al autoconsumo, por lo que no se producía más que lo necesario para mantener a sus propios habitantes.

-¿Y qué sucedió después?

-Con la entrada de Roma el panorama cambia totalmente. Las aldeas independientes dejan de existir, porque pasan a estar todas sujetas al mismo poder y también a una dinámica socioeconómica muy diferente de la que había existido anteriormente. Se crean nuevas poblaciones para albergar a los trabajadores de las explotaciones mineras y las que están dedicadas principalmente a la agricultura dejan atrás el sistema de autoconsumo. En vez de eso, pasan a producir excedentes que se destinan a los habitantes de otras poblaciones, como las mineras.

Transformaciones que afectaron a la economía, al territorio e incluso al interior de las viviendas

La investigación realizada por Luis Francisco López comprende aspectos como el proceso de fundación de los poblados antes y después de la conquista romana. «Con las explotación de los yacimientos auríferos por parte del imperio hay un cambio muy importante, porque los nuevos poblados están muy condicionados por la actividad minera y eso hace que se transforman no solo las técnicas constructivas, sino también la elección de los lugares en los que se construyen las poblaciones», comenta el arqueólogo. «Con la minería llega una nueva economía y una nueva forma de estructuración del territorio», agrega.

En su estudio, López también analiza los cambios que se produjeron debido a la influencia romana en las técnicas de construcción de las estructuras defensivas de los poblados, la distribución de los espacios construidos en su interior y la manera de construir las viviendas y otras edificaciones. «Hubo cambios en todos los aspectos, incluso en la arquitectura doméstica y la distribución de las unidades familiares, y al estudiar todos estos elementos se ve que la sociedad castreña tradicional de antes de la conquista romana era muy diferente que la se formó cuando el poder de Roma entró de lleno en estos territorios», apunta.

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